El Banco de Canadá elevó este miércoles su tasa de referencia en 25 puntos básicos, hasta el 2,50%, en su primer aumento desde julio de 2023. La decisión busca evitar que la persistencia de los altos precios de la energía se extienda al resto de la economía y dificulte el regreso de la inflación al objetivo del 2%.
El comunicado también fijó la tasa bancaria en el 2,75% y la de depósitos en el 2,45%. El consejo de gobierno advirtió que podrían ser necesarios nuevos incrementos, aunque procederá con cautela ante un panorama marcado por la incertidumbre energética y las relaciones comerciales con Estados Unidos.
La energía amenaza con prolongar las presiones sobre los precios
La inflación se ha mantenido alrededor del 3% desde abril y la entidad espera que alcance cerca del 3,5% al terminar el año. Los combustibles caros encarecen la producción y el transporte, mientras también aumentan los precios de insumos industriales y electrónicos importados, una combinación que puede ampliar la presión sobre los consumidores.
El informe monetario explica que el choque energético opera en dos etapas: primero suben los combustibles y los costos asociados; después, esas mayores erogaciones se trasladan gradualmente a una gama más amplia de bienes y servicios. Los márgenes elevados de refinación agravan ese proceso, por lo que observar únicamente el precio del crudo puede dejar incompleta la lectura del problema.
La actividad mejora, pero los aranceles mantienen la incertidumbre
La economía entró en la segunda mitad de 2026 con mayor fortaleza de la prevista. El escenario central contempla un crecimiento del 1% este año y del 2% tanto en 2027 como en 2028, con apoyo de la inversión empresarial, las exportaciones y las medidas fiscales. Esa recuperación ofrece menos margen para que la debilidad de la demanda compense los mayores costos.
El panorama comercial sigue siendo frágil: aunque la mayor parte del intercambio bilateral permanece libre de aranceles, la ruptura de negociaciones con Washington dio paso a nuevas medidas y más incertidumbre. Por ello, la trayectoria de los precios energéticos y el vínculo comercial entre ambos países continúan entre los riesgos principales para las proyecciones.
Las próximas decisiones se evaluarán reunión por reunión
En su intervención, el gobernador Tiff Macklem explicó que se discutieron dos opciones: mantener o subir la tasa. A favor de la pausa estaban una inflación sin gasolina del 2,2% en septiembre, indicadores subyacentes cercanos al objetivo y capacidad ociosa en la economía. A favor del aumento pesó el riesgo de que la energía permaneciera cara durante más tiempo y las empresas trasladaran una mayor proporción de sus costos.
El mensaje describe una decisión preventiva y condicionada por los datos. La institución no anunció una secuencia automática de alzas y mantuvo abiertas las opciones para las próximas reuniones. Como lectura del comunicado, el punto a vigilar será si las presiones dejan de concentrarse en energía y se generalizan, mientras la actividad absorbe los efectos del nuevo entorno comercial.
La siguiente decisión de tasas está programada para el 9 de diciembre y el próximo informe monetario se publicará el 27 de enero de 2027. Hasta entonces, los datos de inflación y la evolución de los costos ayudarán a evaluar si el ajuste anunciado resulta suficiente.
