Los centros de datos se han convertido en un objetivo de la guerra entre Ucrania y Rusia. Una serie de ataques con drones contra instalaciones de grandes empresas tecnológicas rusas interrumpió servicios digitales y abrió dudas sobre la capacidad del país para sostener proyectos de inteligencia artificial.
El alcance del daño físico todavía no está completamente documentado, por lo que las estimaciones sobre una recuperación prolongada siguen siendo provisionales.
Cinco instalaciones atacadas y servicios afectados
De acuerdo con Euronews, durante octubre fueron atacados tres centros de Yandex, ubicados en Sasovo, Kaluga y Vladimir; otro de Sberbank en Balakovo y una instalación que presta servicios a VK cerca de San Petersburgo. Se trata de infraestructura utilizada para búsquedas, almacenamiento en la nube, pagos, navegación y plataformas de comunicación, además de tareas de cómputo avanzadas.
Yandex reconoció la suspensión de operaciones en dos instalaciones afectadas y daños en una tercera. Sberbank y VK confirmaron ataques a sus centros, aunque sostuvieron que sus sistemas continuaban funcionando.
En paralelo, usuarios y negocios reportaron problemas para acceder a servicios cotidianos, desde aplicaciones de transporte hasta herramientas de pago. Estas diferencias entre los comunicados empresariales y las dificultades observadas impiden resumir todos los incidentes como una caída uniforme de la red rusa.
Un centro de datos reúne servidores, equipos eléctricos y sistemas de refrigeración en un mismo recinto. Aunque un ataque dañe solo una parte, el fuego, el humo o un corte de energía pueden afectar equipos que dependen unos de otros. La concentración de servicios en pocas ubicaciones amplifica el efecto de una interrupción, especialmente cuando otras instalaciones deben absorber de inmediato la carga de trabajo.
La capacidad de IA, pendiente de una evaluación
El caso de Yandex concentra la atención por sus supercomputadoras, utilizadas para desarrollar modelos de IA. Algunas de las instalaciones atacadas alojaban estos sistemas, pero la empresa no ha publicado una evaluación detallada de los daños en el hardware.
Las imágenes satelitales y los incendios observados alimentan la preocupación de los analistas, aunque no permiten establecer por sí solos qué procesadores dejaron de funcionar ni cuánto cálculo se perdió.
Si los equipos más avanzados resultaron dañados, reemplazarlos podría ser lento y costoso. Los proyectos de IA requieren grandes cantidades de cómputo y componentes especializados, mientras que las sanciones occidentales limitan el acceso ruso a determinadas tecnologías.
Varios especialistas consideran que esa combinación puede retrasar nuevos desarrollos, pero la magnitud del retraso dependerá del inventario disponible, de la capacidad de trasladar tareas y del tiempo real de reparación.
La infraestructura digital entra en el frente de guerra
Los ataques a instalaciones digitales no ocurren en un solo sentido. Rusia también ha golpeado centros de datos ucranianos, incluido uno de Datagroup en Kiev que quedó destruido este mes, además de otras instalaciones afectadas durante septiembre y octubre. Ucrania ha recurrido al alojamiento de datos y servicios en países europeos para reducir la exposición de parte de su infraestructura, una estrategia que muestra la importancia de distribuir las copias y la capacidad operativa.
En Rusia, la política de mantener datos dentro del territorio nacional puede dificultar una respuesta equivalente. El episodio expone una tensión que va más allá de la IA: proteger físicamente los centros de datos, asegurar alternativas y recuperar servicios esenciales se vuelve tan relevante como desarrollar software.
Por ahora, hay interrupciones confirmadas y posibles daños a equipos de alto rendimiento; el efecto definitivo sobre la capacidad tecnológica rusa sigue abierto.
