La economía de China registró una modesta aceleración durante el trimestre de julio a septiembre. La Oficina Nacional de Estadística informó que el producto interno bruto (PIB) creció un 4.5% interanual. Este resultado superó el 4.3% del período previo y la estimación del mercado del 4.4%.
Con este avance, China se acerca al cumplimiento de su objetivo de crecimiento económico para 2026, fijado por Pekín entre el 4,5% y el 5%, por debajo del 5% registrado el año anterior. Por su parte, el Fondo Monetario Internacional (FMI) revisó recientemente su previsión para la economía china y la situó en el 4,5%, justo en el límite inferior de la meta oficial.
A pesar de la mejoría en los datos generales, la demanda interna continúa mostrando señales de debilidad. La prolongada crisis del sector inmobiliario mermó la riqueza de los hogares y elevó las tasas de ahorro. No obstante, el dinamismo de las exportaciones compensó parcialmente el estancamiento del mercado doméstico.
Para contrarrestar los riesgos macroeconómicos, el gobierno chino intensificó sus políticas contracíclicas en las últimas semanas. El Ministerio de Finanzas asignó 550.000 millones de yuanes en cuotas de deuda local para infraestructura. Estas medidas complementan los subsidios hipotecarios orientados a reanimar el consumo.
Las exportaciones récord impulsan el superávit comercial a niveles históricos para la economía china
El sector exterior se consolidó como el principal motor de la economía china durante el presente ejercicio. En el mes de septiembre, las exportaciones registraron un vertiginoso incremento interanual del 36.3%. Entretanto, el despacho al extranjero de semiconductores y vehículos automotores lideró la expansión de los envíos.
En paralelo, las importaciones crecieron un 31% mensual debido a efectos en los precios de las materias primas. Entre enero y septiembre, la economía de China acumula un superávit comercial masivo de $938.000 millones. La cifra posiciona al país para superar el récord histórico de $1.2 billones registrado en 2025.
Sin embargo, el volumen de envíos a precios competitivos encendió las alarmas entre sus socios comerciales. Las industrias locales en diversos mercados temen perder cuota ante el avance de las manufacturas chinas. Por ejemplo, la Unión Europea ya negoció límites a la importación de vehículos híbridos provenientes de China.
Por su parte, las relaciones bilaterales entre Washington y Pekín se mantienen bajo una tregua comercial extendida. Ambos gobiernos buscan preservar la estabilidad estratégica en medio de la incertidumbre global. Como se puede notar, la evolución de las tensiones arancelarias condicionará los flujos del último trimestre del año.
Evaluación de economistas y proyecciones para el cierre del año
Especialistas del sector privado analizaron la efectividad del paquete de estímulos implementado por las autoridades. Analistas de la consultora Oxford Economics explicaron la coyuntura del mercado interno. Citados por Nikkei Asia, los expertos señalaron que «las últimas medidas surgieron en medio de condiciones de demanda interna en rápido deterioro».
A pesar de los desafíos estructurales, Pekín confía en sostener la tracción en el cuarto trimestre. La inyección de capital en industrias emergentes buscará estabilizar el empleo y la inversión. En general, el cumplimiento de la meta del 4.5% dependerá de la resistencia de la demanda externa.
