El precio del petróleo registra caídas durante la jornada de este jueves, mientras los inversores evalúan las interrupciones del suministro y los riesgos para el transporte marítimo en el estrecho de Ormuz. El crudo Brent, referencia internacional, retrocedió un 1,42%, hasta situarse en los $104,55 por barril. Por su parte, el West Texas Intermediate (WTI) avanzó un 0,76%, cotizando alrededor de los $95,81, según los datos de Reuters durante la mañana.
El hundimiento de dos buques comerciales cerca de esta estratégica ruta marítima reavivó los temores sobre la prolongación del conflicto en Oriente Medio.
En respuesta a la inestabilidad, la Casa Blanca evalúa flexibilizar determinadas restricciones sobre la denominada «flota paralela» de petroleros, permitiendo transportar crudo de origen legal en embarcaciones previamente sancionadas. La medida buscaría aliviar las dificultades logísticas y contener el encarecimiento de los combustibles a nivel internacional.
En el ámbito macroeconómico, un asesor del Tesoro estadounidense cuestionó las advertencias del Fondo Monetario Internacional (FMI) sobre el crecimiento de la deuda pública del país. David Zervos, asesor del secretario del Tesoro, desestimó las críticas del organismo respecto a la sostenibilidad fiscal de Washington. Zervos afirmó que «cuando vemos publicaciones del FMI, conviene recordar lo problemáticas que han sido sus previsiones en el pasado».
El funcionario puso en duda la fiabilidad de las proyecciones del organismo internacional, recordando sus dificultades para anticipar grandes crisis económicas. Asimismo, recomendó a los participantes del mercado evaluar las estimaciones del FMI con cautela. No obstante, diversos analistas continúan advirtiendo que el elevado déficit estadounidense y el crecimiento de la deuda pública representan riesgos importantes para la sostenibilidad de las finanzas del país.
Planes de ataque masivo y presiones políticas antes de los comicios
Paralelamente a la volatilidad en los mercados de materias primas, las tensiones militares entre Washington y Teherán continúan en niveles elevados.
Según informaciones de CNN, el Pentágono ha elaborado opciones de ataque que contemplan el posible uso de la bomba GBU-43/B, conocida como la «madre de todas las bombas», contra objetivos iraníes. A pesar de estos planes, el presidente Donald Trump anunció que no ordenaría nuevas ofensivas antes de las elecciones de medio término, previstas para el 3 de noviembre.
Por su parte, el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, reafirmó la determinación de Teherán de mantener su capacidad de respuesta militar y diplomática.
Durante una intervención televisada, sostuvo que Irán debe combinar la preparación militar con las negociaciones para establecer una disuasión duradera. Ghalibaf enfatizó que su país necesita alcanzar una fortaleza suficiente para impedir que Estados Unidos y sus aliados consigan sus objetivos mediante la presión militar.
Esta crisis internacional también repercute en el panorama político interno de Estados Unidos, a pocas semanas de los comicios. Encuestas recientes revelan que el 96% de los votantes republicanos reconoce la existencia de una crisis de asequibilidad. Los elevados precios de los combustibles, los alimentos y otros productos esenciales alimentan el descontento económico, incluso entre sectores tradicionalmente favorables a la administración de Donald Trump.
En varios estados clave, los candidatos del Partido Demócrata han centrado sus campañas en el encarecimiento del costo de vida. El aspirante al Senado por Texas, James Talarico, denunció las dificultades que enfrentan numerosas familias para cubrir sus necesidades básicas.
El político afirmó que «demasiados texanos sienten que se están ahogando por el costo de los alimentos, la gasolina y la atención médica», convirtiendo la pérdida de poder adquisitivo en uno de los principales ejes de su campaña.
Fracasa el intento de alto el fuego energético entre Rusia y Ucrania
En el frente europeo, el intento de establecer un alto el fuego energético, anunciado unilateralmente por la Casa Blanca, fracasó tras una nueva oleada de ataques con drones. Rusia lanzó una ofensiva nocturna contra infraestructura ucraniana, provocando graves interrupciones del suministro eléctrico y daños en instalaciones civiles. Ante esta situación, Kiev decidió reanudar sus operaciones contra las refinerías de petróleo rusas, después de haber suspendido temporalmente estos ataques.
El presidente Volodymyr Zelenskyy confirmó el regreso de las operaciones contra objetivos energéticos rusos y cuestionó las restricciones de inteligencia y asistencia militar atribuidas a Washington.
Durante una entrevista con el periodista Piers Morgan, el mandatario ucraniano expresó su decepción por el acercamiento entre Estados Unidos y Rusia, especialmente tras el acuerdo relacionado con el suministro de diésel ruso. Zelenskyy lamentó que Ucrania esté «perdiendo a un socio fuerte», en referencia al deterioro de sus relaciones con Washington.
Por su parte, el empresario Elon Musk rechazó las acusaciones de haber ordenado personalmente las restricciones al sistema de comunicaciones satelitales utilizado por las fuerzas ucranianas. Musk explicó que Starshield, la variante militar de la tecnología de SpaceX, está bajo control del Gobierno estadounidense y que las limitaciones operativas dependen de sus autoridades militares.
Estas declaraciones ponen de manifiesto las crecientes fricciones diplomáticas entre Kiev y Washington, en un momento especialmente delicado para la seguridad energética y la estabilidad geopolítica internacional.
