La suerte también cuenta en la minería de Bitcoin: cómo los pools reducen la incertidumbre

Encontrar un bloque de Bitcoin depende de la probabilidad. Cómo los pools reducen la incertidumbre y qué diferencia a PPS+ de PPLNS.

Dos mineros con equipos casi idénticos, conectados a la misma red y con un consumo eléctrico parecido, pueden vivir experiencias muy distintas, porque uno encuentra un bloque en pocas semanas mientras el otro pasa meses sin cobrar nada, aunque ambos hayan aportado la misma potencia de cálculo durante todo ese tiempo.

Esa diferencia no responde a un fallo técnico ni a una ventaja oculta, sino a la naturaleza de la minería, que no paga por horas trabajadas ni a intervalos fijos. Cuando el sector habla de «suerte», se refiere a la variación estadística que separa lo que un minero debería obtener en promedio de lo que efectivamente recibe en un período concreto.

Un sorteo que se repite en cada bloque

Para añadir un bloque a la cadena, los equipos calculan sin descanso funciones hash con distintos valores hasta dar con un resultado inferior a un objetivo que fija la red. Ese objetivo depende de la dificultad, que se recalcula cada 2.016 bloques para que, en promedio, aparezca un bloque cada diez minutos con independencia de cuánta potencia esté conectada.

El hashrate mide cuántos de esos intentos realiza un equipo por segundo, y la participación de cada minero en el hashrate total determina su probabilidad de ganar. Quien controle una fracción mayor de la potencia encontrará, a largo plazo, una fracción proporcional de los bloques, aunque nada le asegura cuándo llegará el siguiente.

Cada intento es independiente del anterior, como una tirada de dados en la que los resultados fallidos no dejan rastro, de modo que un millón de hashes sin éxito no acercan el próximo bloque ni mejoran las probabilidades del intento que sigue. Para un minero pequeño, cuya participación es ínfima frente al conjunto de la red, la espera puede extenderse durante años.

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Cómo un pool convierte la lotería en un flujo de ingresos

Los pools nacieron para resolver ese problema. Agrupan la potencia de numerosos mineros, coordinan el trabajo que realiza cada uno y reparten las recompensas de los bloques que encuentra el conjunto, de manera que cada participante recibe pagos más pequeños pero mucho más frecuentes.

Para medir cuánto aporta cada equipo, el pool fija una dificultad propia, muy inferior a la de la red, y registra como «share» cada resultado que la supera. Una share demuestra que el equipo está trabajando, aunque no constituye un bloque válido para Bitcoin, y solo de vez en cuando alguna de esas soluciones cumple además el objetivo de la red y genera la recompensa que luego se distribuye.

Los equipos siguen haciendo la minería, mientras el pool coordina el trabajo y administra los pagos. El reparto amortigua la variabilidad individual sin eliminarla del sistema, ya que el propio pool atraviesa rachas con más o menos bloques de los esperados, y la forma en que traslada esas oscilaciones a sus usuarios depende del método de remuneración.

PPS+ y PPLNS, dos maneras de repartir el riesgo

En ViaBTC, pool que opera en la minería de Bitcoin y de otras redes, los mineros pueden elegir entre PPS+ y PPLNS, con PPS+ como opción predeterminada, dos esquemas que distribuyen de forma distinta la exposición a la suerte.

En PPS+, la recompensa se divide en dos componentes. El correspondiente al subsidio del bloque se liquida mediante PPS, es decir, el pool paga una recompensa teórica por cada share válida que el minero envía, con pagos cada hora calculados según la dificultad vigente. A cambio, el pool asume el riesgo de su propia suerte y de los bloques huérfanos, por lo que cobra una comisión más alta, mientras que las comisiones de las transacciones se reparten por separado mediante PPLNS.

PPLNS funciona de otra manera, porque solo paga cuando el pool encuentra bloques. En ViaBTC, el reparto se calcula según la proporción del hashrate de cada usuario sobre el total del pool en las últimas cinco rondas de dificultad, una vez que el bloque alcanza seis confirmaciones, e incluye tanto el subsidio como las comisiones. El propio pool reconoce que en este modelo las ganancias guardan una correlación positiva con la suerte, a cambio de una comisión menor.

PPS+ reduce la exposición a la suerte del pool en el componente PPS, aunque no garantiza ingresos totales fijos ni rentabilidad, ya que el pago por share varía con la dificultad y las comisiones de transacción dependen de la actividad de la red.

Según la documentación de ViaBTC, a largo plazo los beneficios obtenidos con PPLNS y con PPS+ resultan similares, de modo que la elección responde sobre todo a cuánta variabilidad está dispuesto a tolerar cada minero.

Previsibilidad no es rentabilidad

Un flujo de pagos estable facilita planificar los gastos fijos de una operación, desde la factura eléctrica hasta el mantenimiento de los equipos o la devolución de una financiación, y evita que una mala racha obligue a vender bitcoin en el peor momento para cubrir costos.

El resultado económico depende, en cambio, de otras variables que ningún método de pago controla, como el precio de la electricidad, la eficiencia de cada máquina, la evolución de la dificultad y la cotización de bitcoin.

Un pool no vuelve rentable una operación que no lo es, sino que la hace legible, porque convierte una lotería de resultados imprevisibles en un ingreso medible sobre el que se pueden tomar decisiones informadas.

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