OpenAI comunicó recientemente a inversores que su ritmo de ingresos anualizado se acercaba a US$ 50.000 millones en septiembre, unos US$ 20.000 millones menos que la cifra de US$ 70.000 millones difundida días antes. La diferencia, señalada por FT, abre preguntas sobre la velocidad real de crecimiento del negocio y sobre qué se está midiendo en cada estimación.
Ambas cifras describen un ritmo anualizado, no las ventas ya obtenidas durante doce meses ni una previsión garantizada para el cierre de 2026.
Si se toma un período reciente y se proyecta su facturación durante un año, el resultado puede cambiar rápidamente con nuevos contratos, consumo de modelos o ajustes en el reconocimiento de ingresos. Por eso, comparar titulares sin conocer sus métodos puede exagerar tanto una aceleración como una desaceleración.
Dos referencias recientes para el mismo negocio
El 29 de septiembre, Axios informó, citando fuentes familiarizadas con las finanzas de la empresa, que el ritmo anualizado se acercaba a US$ 70.000 millones y que las ventas a clientes corporativos se habían más que duplicado desde julio.
El nuevo dato atribuido a una comunicación con inversores queda aproximadamente un 29% por debajo de aquella referencia, una distancia relevante para cualquiera que evalúe el tamaño actual de la compañía.
De momento, la información pública no permite reconciliar por completo las dos cifras. Podrían influir distintos períodos de medición o definiciones de ingresos, pero ninguna explicación concreta debe darse por cierta sin documentación comparable. El dato más prudente es que existen dos referencias recientes incompatibles a primera vista y que las fuentes publicadas no incluyen una conciliación detallada.
Por qué los US$ 20.000 millones de diferencia importan
La cifra cercana a US$ 50.000 millones sigue describiendo un negocio de gran escala. En una publicación anterior, su directora financiera indicó que OpenAI había superado los US$ 20.000 millones de ingresos anualizados en 2025. El debate actual, por tanto, no consiste en si hay demanda, sino en cuánto ha avanzado desde entonces y qué parte de ese avance puede sostenerse.
Para los inversores, una diferencia de US$ 20.000 millones en el punto de partida cambia la lectura de cualquier valoración o plan de financiación. También altera las expectativas sobre cuánto tardarán los ingresos en cubrir el gasto de entrenamiento, funcionamiento de modelos y expansión de centros de datos. Ninguno de estos ritmos, por sí solo, informa de margen operativo, flujo de caja o rentabilidad.
Qué datos faltan para medir el crecimiento
La primera comprobación pendiente es el período exacto utilizado para calcular cada tasa y si ambas incluyen las mismas líneas de negocio: suscripciones, uso de la API, clientes corporativos y publicidad. También importa distinguir ingresos efectivamente reconocidos de contratos futuros y aclarar cómo se registran las ventas realizadas mediante socios. Pequeñas diferencias de criterio pueden mover mucho una cifra extrapolada.
Una segunda prueba será observar varios meses consecutivos, en lugar de depender de una fotografía tomada en una fecha concreta. El ritmo anualizado puede variar con picos de uso o grandes contratos, mientras que las cuentas de un ejercicio completo permiten evaluar mejor la recurrencia y los costos asociados.
Hasta que haya cifras comparables, no se puede convertir la discrepancia en una conclusión definitiva sobre la trayectoria del negocio.
Por ahora, la lectura responsable es doble: OpenAI continúa mostrando una escala de ingresos muy superior a la que declaró para 2025, pero el nuevo dato atribuido a inversores es sensiblemente menor que la estimación publicada a finales de septiembre.
La próxima actualización financiera verificable será la que permita saber qué cifra refleja mejor el ritmo sostenido de la empresa.
