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Espacio patrocinadoLas expectativas de un mayor endurecimiento de la política monetaria estadounidense continúan generando presión sobre los mercados financieros globales. En el caso particular del oro, su precio registra un fuerte retroceso ante el aumento de las apuestas por nuevas subidas de tasas. A este escenario se suman el repunte de los rendimientos de los bonos del Tesoro y la fortaleza del dólar.
De acuerdo con datos de CNBC, el precio del oro registra una fuerte caída durante la jornada. El oro al contado retrocede alrededor de un 3,3% y se sitúa cerca de los $4.146,51 por onza, mientras los futuros estadounidenses cotizan alrededor de los $4.178,40. El movimiento lleva al metal a su nivel más bajo en más de siete semanas y refleja la presión que ejercen actualmente las condiciones financieras sobre los metales preciosos.

Según la herramienta FedWatch del CME Group, el mercado asigna una probabilidad cercana al 66% de que la Reserva Federal aplique una nueva subida de tasas en octubre.
Durante su reunión más reciente, el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) elevó el rango objetivo en 25 puntos básicos, hasta el 3,75%-4,00%. Las expectativas de nuevos ajustes han aumentado a medida que persisten las presiones inflacionarias.
Uno de los factores que alimenta estas preocupaciones es el encarecimiento de la energía. La subida del petróleo vuelve a presionar los costos de transporte, producción y consumo, aumentando el riesgo de que la inflación permanezca elevada durante más tiempo. Este escenario refuerza las expectativas de una Reserva Federal más restrictiva y reduce el atractivo relativo de activos que no generan rendimiento, como el oro.
El encarecimiento de los combustibles en EE. UU. también representa un factor a seguir, dado que una subida sostenida de la energía puede trasladarse a otros componentes de la economía y complicar el proceso de desinflación.

El rendimiento de los bonos del Tesoro también presiona el precio del oro a la baja
Además de las presiones inflacionarias vinculadas con la energía, el aumento de los rendimientos de los bonos del Tesoro añade presión sobre el precio del oro. Cuando la renta fija ofrece retornos más elevados, el costo de oportunidad de mantener un activo sin rendimiento como el metal precioso aumenta.
«La combinación de los altos rendimientos de los bonos y los altos precios del petróleo sigue siendo un obstáculo para el oro. El crudo ha subido debido a señales contradictorias sobre los flujos del petróleo, lo que mantiene la inflación como principal preocupación para los inversores», comentó Tim Waterer, analista jefe de mercados de KCM Trade, a Reuters.
Vale la pena señalar que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, rechazó recientemente una propuesta iraní destinada a avanzar hacia el fin de las hostilidades y la reapertura del Estrecho de Ormuz. La falta de avances entre Washington y Teherán impulsó nuevamente los precios del petróleo y elevó la preocupación sobre el suministro energético global.
Este punto resulta especialmente relevante porque prolonga algunas de las condiciones que están impulsando las expectativas de inflación. El avance del petróleo contribuye a reforzar las apuestas por tasas más altas, mientras el aumento simultáneo de los rendimientos del Tesoro y del dólar añade presión sobre el oro. No obstante, el movimiento del metal responde a una combinación de factores y no exclusivamente al conflicto en Oriente Medio.
¿Se recuperará el oro en el corto plazo?
Aunque resulta imposible anticipar con precisión el próximo movimiento del oro, existen varios factores que podrían definir su comportamiento durante los próximos días. Entre ellos destacan los datos de inflación PCE de Estados Unidos, una de las referencias más importantes utilizadas por la Fed para evaluar la evolución de los precios.
Otro dato relevante será el informe de empleo estadounidense, que incluirá información sobre creación de puestos de trabajo, desempleo y salarios. Antes de esa publicación también se conocerán referencias sobre el empleo privado. A esto se sumarán las declaraciones de distintos funcionarios de la Fed, que podrían modificar las expectativas del mercado sobre las próximas decisiones de tasas.
En líneas generales, una inflación superior a lo esperado podría reforzar las expectativas de nuevas subidas de tasas y mantener la presión sobre el oro. Del mismo modo, datos laborales considerablemente más fuertes de lo previsto podrían respaldar una postura monetaria más restrictiva. En cambio, cifras que muestren una moderación de la inflación o un enfriamiento de la economía podrían reducir la presión sobre los rendimientos y ofrecer cierto alivio al metal precioso.
