El Personaje de la Semana: Juana de Arco, la campesina que se propuso salvar a un reino

Tu dinero parado pierde valor cada día. En Binance podés hacerlo rendir desde hoy, sin experiencia previa → Abrí tu cuenta.

Espacio patrocinado

Cada tanto, la historia entrega una figura tan improbable que parece leyenda, y Juana de Arco es quizás la más improbable de todas. Una campesina adolescente, sin educación, sin dinero y sin poder alguno, se propuso salvar a Francia de la derrota y coronar a un rey, y contra toda lógica lo consiguió, antes de morir en la hoguera a los diecinueve años.

Esta semana la comunidad de CriptoTendencia la eligió, y con ella la primera mujer que protagoniza esta serie. Su historia rompe el molde de las anteriores, porque Juana no acumuló fortunas ni construyó imperios comerciales, pero encarna algo que atraviesa a todas: cómo una convicción absoluta, en el momento justo, puede alterar el rumbo de acontecimientos enormes.

Para entenderla hay que empezar por el mundo que la rodeaba, un reino al borde del abismo.

Una Francia al borde de la derrota

Cuando Juana nació, hacia 1412 en la aldea de Domrémy, Francia llevaba décadas perdiendo una guerra que parecía ya sentenciada. La Guerra de los Cien Años, iniciada en 1337, era en el fondo una larga disputa dinástica y territorial entre Inglaterra y Francia por el control de la corona francesa y de sus riquezas, y para comienzos del siglo XV los ingleses llevaban la ventaja.

El panorama para el bando francés era desolador. Los ingleses, aliados con los poderosos duques de Borgoña, dominaban buena parte del norte del país, incluida París, y el heredero al trono francés, el delfín Carlos, era un joven inseguro que ni siquiera había sido coronado y que, según las crónicas, llegó a creer que su causa estaba perdida.

Francia no solo iba perdiendo la guerra, iba perdiendo la fe en que pudiera ganarla.

Domrémy, la aldea de Juana, estaba en la frontera de ese conflicto y sufrió sus consecuencias directas, saqueada al menos una vez durante su infancia. Juana no creció escuchando hablar de la guerra a la distancia, la vivió en carne propia, en una familia de campesinos que trabajaba la tierra en medio de un país desangrado.

Las voces de una misión imposible

Fue en ese mundo devastado donde, alrededor de los trece años, Juana empezó a vivir la experiencia que definiría su vida. Según relató ella misma, comenzó a escuchar voces y a tener visiones que identificó como las de San Miguel Arcángel, Santa Catalina y Santa Margarita, algunos de los santos más venerados de la época.

Conviene detenerse acá con honestidad. Lo que Juana experimentó pertenece al terreno de la fe y de su propia convicción, y la historia registra lo que ella declaró creer, no puede confirmar ni negar su origen.

Lo históricamente cierto, y lo verdaderamente asombroso, es el efecto que esas voces tuvieron: convencieron a una adolescente sin instrucción de que había sido elegida para una misión concreta y descomunal, expulsar a los ingleses de Francia y lograr que el delfín Carlos fuera coronado rey.

Al principio, Juana entendió esas voces como un llamado a una vida piadosa, y llegó a jurar mantener su virginidad y su devoción. Pero con los años el mensaje se volvió cada vez más urgente y específico, hasta empujarla a hacer algo impensable para una campesina de su tiempo: abandonar su aldea y presentarse ante los poderosos para reclamar un ejército.

El primer paso de un camino insólito

Que una joven campesina se propusiera semejante misión era, en el orden social de la época, casi un absurdo. Y sin embargo, Juana dio el primer paso con una determinación que desconcertó a todos. En 1428 se presentó ante Robert de Baudricourt, el capitán de la guarnición leal al rey más cercana, en Vaucouleurs, para pedirle una escolta que la llevara hasta el delfín.

La respuesta inicial fue el desprecio previsible: Baudricourt sugirió que la mandaran de vuelta a su casa con una buena reprimenda. Pero Juana no se rindió, y a comienzos de 1429, con la situación militar francesa cada vez más desesperada y la ciudad de Orleans bajo asedio, volvió a insistir. Esta vez, su convicción inquebrantable y la desesperación de una causa que parecía perdida terminaron abriéndole la puerta que buscaba.

Lo que esa campesina de diecisiete años estaba a punto de hacer no tiene comparación en la historia militar. Sin haber empuñado jamás un arma ni comandado a un solo hombre, se disponía a revertir el curso de una guerra que Francia llevaba casi un siglo perdiendo. Cómo lo logró, y cómo una adolescente cambió el destino de un reino en apenas unos meses, es la entrega de mañana.

Esta saga fue elegida por la comunidad de CriptoTendencia en WhatsApp. Cada domingo, una nueva votación decide al siguiente protagonista.

CriptoTendencia
CriptoTendencia
Este contenido ha sido elaborado desde nuestra redacción.

Deja un comentario

Columnistas destacados

Comunicados de Prensa

Asia