¿Pueden las stablecoins y las blockchains L2 transformar el turismo en Latinoamérica?

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Viajar por Latinoamérica ha representado históricamente distintos desafíos financieros para el turista internacional. Los tipos de cambio desfavorables, las comisiones bancarias y los bloqueos preventivos de tarjetas pueden complicar la logística habitual. Sin embargo, en el panorama turístico regional comienza a ganar terreno un nuevo modelo basado en el uso de stablecoins y blockchains de segunda capa o L2.

Impulsado por el ecosistema Web3, el turismo receptivo en la región podría atravesar una transformación importante. La combinación de dólares digitales y redes de segunda capa permite reducir algunas de las fricciones financieras que enfrentan los viajeros. Asimismo, esta tecnología abre nuevas posibilidades para el alojamiento, la gastronomía y los pequeños prestadores de servicios locales.

El sistema tradicional puede implicar comisiones bancarias elevadas e incertidumbre cambiaria para el visitante internacional. Dependiendo del banco, la tarjeta y el país, los costos asociados con la conversión de divisas y la intermediación pueden representar varios puntos porcentuales sobre cada operación. Frente a ello, la arquitectura blockchain ofrece una alternativa mediante transferencias peer-to-peer prácticamente instantáneas a través de redes Layer-2.

Con costos por transacción que en algunas redes pueden situarse cerca de los $0,01, una mayor proporción del valor pagado puede llegar directamente al comercio local. Además, los pequeños prestadores independientes pueden recibir determinados pagos sin necesidad de contratos con adquirentes bancarios ni terminales tradicionales.

En muchos casos, basta con un teléfono inteligente y un código QR para aceptar stablecoins mediante blockchains L2, reduciendo además la exposición a la volatilidad característica de otros criptoactivos.

La desintermediación fortalece los márgenes de los prestadores locales

El turismo tradicional depende en gran medida de las agencias de viajes en línea, cuyas comisiones pueden representar una parte considerable del valor de cada reserva. En algunos casos, estas plataformas cobran entre un 15% y un 25%, reduciendo el margen operativo de los prestadores. Al disminuir la dependencia de intermediarios, los operadores pueden ofrecer tarifas más competitivas a quienes pagan directamente con monedas estables.

Mediante contratos inteligentes, los prestadores también pueden implementar programas de fidelización con incentivos o recompensas basadas en criptoactivos. Asimismo, cadenas de hospedaje, cooperativas y otros operadores podrían utilizar credenciales digitales en formato de tokens no fungibles para identificar clientes frecuentes y habilitar determinados beneficios en distintos destinos.

Aunque esta adopción todavía se encuentra en desarrollo, los indicadores de Latinoamérica respaldan el creciente protagonismo de los pagos on-chain. Según reportes, los flujos de criptoactivos en la región alcanzan cientos de miles de millones de dólares, mientras las stablecoins representan una parte significativa de la actividad.

Activos como USDT y USDC han ganado presencia especialmente en países donde los usuarios buscan alternativas frente a la inflación, las restricciones cambiarias o los elevados costos de las transferencias internacionales.

Este volumen transaccional muestra que los dólares digitales ya no funcionan únicamente como una herramienta de ahorro o refugio frente a monedas locales debilitadas. Para el viajero internacional, también pueden ofrecer ventajas relacionadas con los pagos transfronterizos, la velocidad de liquidación y la reducción de determinadas comisiones. De esta forma, las stablecoins comienzan a posicionarse como una alternativa adicional dentro de la infraestructura de pagos turísticos de la región.

Un nuevo paradigma para la economía de viajes regional

El avance de los pagos digitales basados en blockchain puede conectar de manera más directa el capital del viajero con los emprendedores locales. Al reducir determinados costos de intermediación financiera, esta tecnología podría favorecer el flujo económico hacia pequeños comercios y prestadores ubicados en destinos emergentes.

Esta infraestructura ofrece a las pequeñas empresas nuevas alternativas para recibir pagos y brinda al consumidor internacional una mayor variedad de opciones para administrar sus gastos. Si la adopción continúa creciendo, las redes de segunda capa y las stablecoins podrían ampliar las oportunidades comerciales dentro del sector turístico latinoamericano durante los próximos años.

Alejandro Gil
Alejandro Gil
Alejandro es periodista especializado en la cobertura del mundo financiero.

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