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Espacio patrocinadoLa expansión de la Inteligencia Artificial no solo está transformando el mercado de chips y centros de datos. La creciente demanda de memoria necesaria para entrenar y ejecutar modelos de IA está modificando las prioridades de los fabricantes y ejerciendo presión sobre componentes utilizados en computadoras, consolas y otros dispositivos electrónicos. Este fenómeno comienza a trasladarse a los precios que pagan los consumidores.
Puntos clave:
- Los precios de fábrica de la memoria DRAM en Corea del Sur aumentaron un 445% desde septiembre de 2025, mientras que los de la memoria flash acumularon una subida del 244%.
- Las computadoras portátiles analizadas se encarecieron alrededor de un 20%, las PlayStation 5 más de un 30% y las memorias USB prácticamente duplicaron su precio desde septiembre de 2025.
- La demanda de memoria vinculada con la infraestructura de IA incentiva a los fabricantes a destinar una mayor parte de su capacidad a productos para centros de datos, aumentando la presión sobre los componentes destinados a dispositivos de consumo.
Los centros de datos compiten por los mismos componentes
Las grandes compañías de computación en la nube están destinando enormes cantidades de capital a construir la infraestructura necesaria para la Inteligencia Artificial. Entre los componentes más demandados se encuentra la memoria de alto ancho de banda o HBM, fundamental para alimentar a gran velocidad los procesadores utilizados en cargas de trabajo de IA.
El problema es que la capacidad de fabricación no puede ampliarse al mismo ritmo que la demanda. Ante la mayor rentabilidad y el fuerte crecimiento del mercado de centros de datos, los fabricantes están destinando una proporción creciente de su capacidad a memorias para servidores y productos especializados. Esto limita la expansión de la oferta de DRAM convencional utilizada en numerosos dispositivos electrónicos de consumo.
Esta presión resulta especialmente visible en Corea del Sur, sede de Samsung y SK Hynix, dos de los principales fabricantes mundiales de memoria. Desde septiembre de 2025, los precios de fábrica de la DRAM aumentaron un 445%, mientras que los de la memoria flash acumularon una subida del 244%.
Las computadoras y consolas ya reflejan las subidas
El encarecimiento de los componentes comienza a trasladarse al consumidor. Un análisis de The Economist, basado en datos recopilados por Keepa sobre los diez productos más vendidos de seis categorías de electrónica en Amazon Estados Unidos, muestra aumentos generalizados desde septiembre de 2025.
Los precios de las computadoras portátiles aumentaron alrededor de un 20%, mientras que las consolas PlayStation 5 registraron una subida superior al 30%. El movimiento más pronunciado se produjo en las memorias USB, cuyos precios prácticamente se duplicaron. Los teléfonos móviles fueron la principal excepción dentro de las categorías analizadas.
Sin embargo, no todo el aumento puede atribuirse directamente a la Inteligencia Artificial. Los datos proceden únicamente de Amazon y algunas categorías están expuestas a factores particulares. Por ejemplo, las expectativas alrededor de Grand Theft Auto VI podrían estar influyendo en la demanda de PlayStation 5, mientras que muchos de los teléfonos incluidos en el análisis corresponden a modelos antiguos de iPhone que tienden a perder valor con el paso del tiempo.
La oferta de memorias no logra seguir el ritmo de la IA
La industria de la memoria se ha caracterizado históricamente por fuertes ciclos de oferta y demanda. Sin embargo, aumentar la capacidad de producción requiere inversiones multimillonarias y largos periodos de desarrollo, lo que limita la capacidad de los fabricantes para responder rápidamente a incrementos extraordinarios de la demanda.
El auge de la Inteligencia Artificial añade ahora una nueva fuente de presión. La construcción de centros de datos y el crecimiento de la capacidad de cómputo están disparando la demanda de HBM, DRAM para servidores y otros tipos de memoria justo cuando los fabricantes deben decidir cómo distribuir una capacidad productiva limitada entre infraestructura de IA y electrónica de consumo.
Para los consumidores, las consecuencias comienzan a ser visibles en determinadas categorías de productos. Aunque la Inteligencia Artificial no explica por sí sola todos los incrementos registrados, su creciente demanda de memoria añade presión sobre una cadena de suministro que también abastece computadoras, consolas, dispositivos de almacenamiento y otros productos tecnológicos de uso cotidiano.
