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Espacio patrocinadoEl Gabinete de Taiwán aprobó este jueves su presupuesto para 2027 -3,93 billones de dólares taiwaneses- y con él dio luz verde a la medida que domina la conversación en la isla: un reparto universal de 10.000 dólares taiwaneses, unos 314 dólares, para cada ciudadano, financiado con el excedente que dejó el ciclo de la inteligencia artificial.
El presidente Lai Ching-te enmarcó la entrega como la vía para que «el dividendo de la IA» llegue a toda la población y no se quede en las cuentas de resultados de las tecnológicas.
El gobierno destinará 235.700 millones de dólares taiwaneses -cerca de 7.400 millones de dólares- a la partida, sin emitir deuda nueva y manteniendo, según el Ejecutivo, un presupuesto equilibrado.
El motor detrás del cheque
Lo que hace posible el gesto es la magnitud del auge, porque Taiwán elevó su previsión de crecimiento para 2026 hasta el 11,05% desde el 9,64% anterior, lo que supondría la mayor expansión en 39 años. La isla concentra a TSMC, el mayor fabricante de semiconductores de vanguardia, y a Foxconn, el mayor ensamblador de servidores de IA, de modo que buena parte de la infraestructura que sostiene el boom mundial se factura desde su territorio.
Esa renta se traduce en más ingresos fiscales, y el gobierno revisó al alza la recaudación proyectada para 2027 hasta 3,9266 billones de dólares taiwaneses, un colchón que permite repartir efectivo sin comprometer la disciplina financiera.
Un reparto con lectura de mercado
Para quien mira flujos, el episodio importa por lo que representa más que por el monto, ya que Taiwán está capturando a escala soberana la renta del superciclo de semiconductores y la devuelve como efectivo de libre disposición, sin vouchers ni restricciones de uso: lo más parecido a un helicóptero de dinero financiado no por emisión ni por deuda, sino por el propio ciclo de la IA.
No es un experimento aislado, porque la isla ya entregó una ayuda idéntica el año pasado para amortiguar el impacto de los aranceles estadounidenses y la inflación, y entonces pudieron acogerse los ciudadanos taiwaneses, los residentes permanentes extranjeros y los cónyuges extranjeros con permiso de residencia.
El paquete de 2027 no se agota en el cheque. El gasto en bienestar social sube un 41,1%, hasta 1,1889 billones de dólares taiwaneses, con 329.500 millones destinados a la estrategia poblacional, mientras el presupuesto de defensa alcanza un récord que, calculado con el método de la OTAN, equivale al 3,01% del PIB, un descenso relativo frente al 3,32% de este año por el salto del propio denominador.
Lo que falta
El reparto todavía debe superar el trámite legislativo, donde la oposición tiene mayoría, y lejos de frenarlo el Kuomintang pide duplicar el monto: sostiene que, con un crecimiento cercano al 11%, el superávit de este año permitiría añadir otros 10.000 dólares taiwaneses y elevar el pago a 20.000 por persona ya en enero, coincidiendo con el Año Nuevo Lunar y a semanas de las elecciones locales del 28 de noviembre.
El desenlace dirá si el «dividendo de la IA» se queda en 314 dólares o se convierte en la primera gran prueba política de cómo se reparte la riqueza que está construyendo la infraestructura de la inteligencia artificial.
