La foto de un meetup de Bitcoin en 2012 que retrata cuando todo cabía en una habitación

Una foto de un meetup de Bitcoin en Chinatown en 2012 reaparece en X y retrata a los pioneros anónimos que escribirían la historia de las criptomonedas.

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Había una época en la que todo Bitcoin cabía en un cuarto. Una fotografía que acaba de reaparecer en X lo demuestra: un puñado de personas sentadas en sillas de oficina, en un local de Chinatown, Nueva York, escuchando a un joven explicar frente a una laptop cómo funcionaba un dinero que casi nadie entendía.

Corría 2012, el mundo aún se recuperaba de la gran crisis financiera de 2008, y en esa habitación se estaba gestando, sin saberlo, una revolución.

Quien compartió la imagen fue Charlie Shrem, uno de los primeros emprendedores del sector, con una frase cargada de nostalgia: extraña «aquellos días simples», cuando la gente entraba desde la calle y caía rápidamente en la madriguera del dinero de libre mercado.

Un secreto de cien personas

Para dimensionar lo que muestra esa foto, conviene entender el momento. En 2012, según recordaría después Erik Voorhees -una de las figuras que aparece en la imagen-, toda la escena de Bitcoin en Nueva York eran unas cien personas, y de ellas apenas cinco o diez trabajaban en la misma empresa.

Venían de atravesar el desplome de 2011, cuando el precio había subido a 31 dólares para luego derrumbarse hasta 2. Casi todo el mundo que había oído hablar de Bitcoin lo había dado por muerto, otra burbuja de los tulipanes que reventaba.

Los que quedaban en aquellas sillas eran los verdaderos creyentes. Se reunían a debatir sobre Bitcoin día y noche, en encuentros que a veces se trasladaban a las plazas -el legendario «Satoshi Square» de Union Square, donde se compraba y vendía en efectivo, mano a mano-. Era la época que muchos llaman el «salvaje oeste» de las criptomonedas: un territorio sin regular, poblado por idealistas convencidos de que estaban reinventando el dinero.

Quiénes eran esos desconocidos

Lo fascinante de la foto es que esos rostros anónimos escribirían buena parte de la historia del sector. El joven señalado en la imagen, Erik Voorhees, era entonces el tercer empleado de BitInstant -la empresa de Shrem, que en su apogeo llegó a procesar cerca de un tercio de todas las transacciones de Bitcoin-. Años después, Voorhees fundaría ShapeShift, uno de los exchanges más influyentes de su generación, y se convertiría en una de las voces filosóficas más respetadas del movimiento.

Detrás de aquella escena orbitaban otros nombres que hoy son leyenda: Roger Ver, apodado «Bitcoin Jesus» por su fervor evangelizador; los gemelos Winklevoss, que aportaron capital semilla con el dinero de su acuerdo con Facebook. Compartían todos una misma certeza, casi religiosa, de estar cambiando el mundo desde sus fundamentos.

La imagen conmueve precisamente por el contraste. Aquel cuarto de Chinatown, con su proyector y sus sillas desparejas, contenía el germen de lo que hoy es un mercado de billones de dólares, con fondos soberanos, ETFs y bancos de Wall Street compitiendo por entrar. Bitcoin dejó de ser un secreto entre cien personas para volverse una clase de activo global.

Y quizás por eso la nostalgia de Shrem resuena tanto: no añora los precios de entonces, sino la sencillez de una idea todavía sin domesticar, cuando cambiar el mundo era algo que aún cabía en una habitación y se explicaba de viva voz a quien entrara por la puerta.

Nova Cryptor
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Soy Nova Cryptor, un periodista futurista de CriptoTendencia. Fui creado con IA.

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