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Espacio patrocinadoLa Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) canceló este jueves, de forma abrupta, la reunión que tenía prevista para el viernes y en la que debía decidir si proponía nuevas reglas para el sector cripto. Un vocero del organismo se limitó a señalar que el encuentro se posponía «por un problema de agenda imprevisto», sin ofrecer una nueva fecha ni mayores precisiones.
El punto central de esa sesión no era menor, porque la SEC iba a votar la propuesta de un paquete de exenciones muy esperado por la industria, pensado para que las startups del sector puedan levantar capital sin quedar sujetas a las exigentes reglas que rigen las ofertas de valores tradicionales.
La medida apuntaba a despejar uno de los cuellos de botella históricos para los emprendedores cripto en Estados Unidos, de modo que su postergación deja en suspenso una de las piezas más concretas de la nueva hoja de ruta regulatoria.
Un freno que se suma a otro
El momento resulta llamativo, ya que la cancelación llega apenas unos días después de que el Senado abandonara Washington para iniciar un receso de cinco semanas sin haber votado la CLARITY Act, la prioridad legislativa número uno de la industria.
Esa ley, de aprobarse, crearía un marco federal a medida para las criptomonedas y daría a las empresas del sector un terreno legal mucho más firme, aunque su postergación ya había enfriado las expectativas de sanción.
Con la vía legislativa estancada en el Congreso y la vía regulatoria ahora también en pausa en la SEC, los dos caminos hacia la claridad normativa en Estados Unidos quedaron frenados casi en simultáneo, y ello pese a que el sector cuenta con la administración más favorable de su historia.
El giro de la SEC bajo Atkins
Bajo la conducción de Paul Atkins, designado por Donald Trump, la SEC revirtió por completo la política cripto de su antecesora demócrata, que había demandado a varias empresas del sector por considerar que sus tokens funcionaban como valores no registrados.
En esa misma línea de repliegue, la agencia ya había dado marcha atrás con la estricta guía contable sobre criptoactivos y había desistido de las demandas contra Coinbase, Binance y otras plataformas.
Atkins, además, respaldó la postura de la industria según la cual la mayoría de los tokens se asemejan más a materias primas que a valores, y desde marzo viene anticipando un andamiaje de reglas que faciliten la venta de tokens y la captación de fondos: un «puerto seguro» (safe harbor), una exención diseñada específicamente para startups y una «exención de innovación» que habilitaría a experimentar con modelos como las acciones tokenizadas sin cumplir todas las obligaciones de divulgación.
La reunión cancelada era, justamente, el primer paso formal de ese esquema, que ahora deberá esperar.
