Tether publicó su informe de reservas del segundo trimestre de 2026, con una ganancia operativa neta de 1.500 millones de dólares y un colchón de reservas de 4.110 millones.
Son las cifras que encabezan el reporte, pero no las que mejor describen el trimestre. Debajo del resultado hay un movimiento más revelador: la compañía está rediseñando la composición de sus reservas, y lo hace justo sobre el punto que más críticas le costó.
El número que encabeza el reporte
El informe, preparado por la firma BDO al 30 de junio, confirma que USD₮ se mantuvo íntegramente respaldado a lo largo de un trimestre de fuerte volatilidad en el oro y en Bitcoin.
Los activos totales de Tether ascienden a 187.751 millones de dólares frente a pasivos por 183.642 millones, de los cuales 183.622 millones corresponden a los tokens en circulación. El excedente de activos sobre pasivos quedó en 4.110 millones.
La ganancia operativa neta de 1.500 millones provino, según la propia compañía, de su cartera de bonos del Tesoro estadounidense y de operaciones de repo, lo que reafirma a Tether entre los mayores tenedores privados de deuda soberana de Estados Unidos. Hasta ahí, la lectura previsible: la emisora de la principal stablecoin gana dinero y sostiene su paridad.
El dato que importa aparece cuando se observa qué hizo con esas reservas.
El movimiento que el titular no muestra
Durante el trimestre, Tether redujo su exposición a los préstamos garantizados (el llamado secured lending) en 2.380 millones de dólares, un recorte del 15%. Ese renglón, préstamos que la compañía otorga con parte de sus reservas, fue durante años el más señalado por analistas y reguladores, por resultar menos líquido y transparente que un bono del Tesoro. Achicarlo equivale, en la práctica, a retirar de la ecuación el activo que más dudas generaba sobre la calidad del respaldo.
En paralelo, la compañía sumó 14 toneladas de oro físico hasta superar las 146. La combinación dibuja una dirección clara: menos crédito privado y más activos duros y líquidos. No se trata de un ajuste cosmético, sino de una recomposición del perfil de riesgo de las reservas, ejecutada en el mismo trimestre en que esos activos fueron puestos a prueba por el mercado.
Por qué puede permitírselo
El margen para reordenar las reservas sin resentir la operación proviene de la escala. La emisión de USD₮ cerró el trimestre en torno a 184.600 millones de dólares, unos 446 millones por encima del cierre del primer trimestre, y lo hizo pese a la contracción del mercado total de criptomonedas.
Con ese crecimiento, la stablecoin extendió su cuota por encima del 60% de todo el mercado de stablecoins, mientras su base de usuarios se ampliaba en más de 30 millones durante el período.
Ese volumen le permite a Tether privilegiar liquidez y calidad por sobre rendimiento, manteniendo el grueso de las reservas en instrumentos respaldados por el gobierno estadounidense y en facilidades de liquidez de corto plazo, diseñadas para absorber redenciones en cualquier escenario de mercado.
Lo que todavía queda pendiente
La credibilidad del reporte descansa sobre un punto que la propia Tether no oculta: se trata de una verificación de terceros sobre sus cifras, no de una auditoría completa, y la compañía admite que el proceso con una firma Big Four sigue en curso, sin fecha de cierre confirmada.
La distinción es de fondo, porque esa verificación se limita a constatar que los números informados coinciden con los registros a una fecha determinada, mientras que una auditoría integral examina la totalidad de los procesos y controles a lo largo del período.
Mientras esa transición no se complete, la fotografía de las reservas, por sólida que luzca este trimestre, seguirá siendo eso: una imagen validada por un tercero y no el estándar de fiscalización que se le exige a una institución financiera de su tamaño. El giro hacia activos más duros apunta en esa dirección. La auditoría sigue siendo la prueba que falta.
