Bruselas abre Android a los asistentes de IA que no son de Google

La Comisión Europea obliga a Google a abrir once funciones de Android a asistentes rivales de Gemini, con plazo hasta 2027.

La Comisión Europea adoptó un paquete de medidas vinculantes que obliga a Google a permitir que asistentes de inteligencia artificial de terceros accedan a las mismas funciones de Android que hoy sostienen la posición privilegiada de Gemini.

La decisión, publicada el 17 de julio, se apoya en el artículo 6.7 de la Ley de Mercados Digitales, la normativa que impone obligaciones reforzadas a las plataformas designadas como guardianas de acceso. Alphabet entra en esa categoría por su control sobre el sistema operativo móvil más extendido del mundo.

El punto de partida del razonamiento de Bruselas es sencillo. Hasta ahora un usuario europeo podía instalar cualquier aplicación de IA, pero ninguna de esas aplicaciones alcanzaba el nivel de integración que Google reserva para su propio asistente. Competir en la tienda no equivale a competir en el sistema.

Once funciones que definen la diferencia

La Comisión identificó once capacidades de Android que considera esenciales para que un asistente alternativo pueda medirse de verdad con Gemini. No se trata de permisos cosméticos, sino de la infraestructura que separa a un chatbot de un asistente operativo.

Entre ellas figuran la activación por voz mediante una palabra propia, la lectura del contexto de pantalla, el acceso centralizado a datos almacenados por otras aplicaciones, la participación en las sugerencias proactivas del sistema y la ejecución de acciones dentro de aplicaciones de terceros.

El listado incluye además la continuidad de tareas largas en segundo plano, el control autónomo de interfaces mediante la tecnología Computer Control, la modificación de ajustes del teléfono, el acceso efectivo a recursos de hardware y la posibilidad de utilizar los modelos preinstalados en el dispositivo, incluidas las versiones compatibles de Gemini Nano.

Esta última obligación es la más llamativa desde el punto de vista técnico. Significa que un desarrollador externo podrá apoyarse en el procesamiento local del propio teléfono, reduciendo latencia y evitando que ciertos datos salgan del dispositivo, en condiciones equivalentes a las de las aplicaciones de Google.

Los plazos importan tanto como las obligaciones

La mayor parte de las medidas deberá estar implementada en la próxima gran versión del sistema, identificada por la Comisión como Android 18, con fecha límite del 1 de agosto de 2027. Google dispone así de aproximadamente un año para diseñar las interfaces, los permisos y las protecciones asociadas.

La excepción es la función más simbólica. Permitir que varios asistentes escuchen simultáneamente sus respectivas palabras de activación, el equivalente al Hey Google de la competencia, plantea problemas de consumo energético, de privacidad y de arquitectura del sistema. Esa capacidad se traslada a Android 19, con límite el 1 de agosto de 2028.

Esa distancia temporal no es un detalle menor. El mercado de asistentes de IA está definiéndose ahora, y dos años de ventaja en el punto de entrada por voz representan una eternidad en términos de hábito de usuario.

Google discrepa y Apple eligió otro camino

La respuesta de Google fue directa. La compañía sostiene que abrir capacidades tan sensibles a proveedores externos amplía la superficie de ataque y debilita las validaciones que hoy realizan los fabricantes de dispositivos sobre las integraciones profundas del sistema. Alphabet conserva la posibilidad de impugnar la decisión ante los tribunales europeos, aunque todavía no detalló qué acciones emprenderá.

La Comisión responde que la interoperabilidad no exige renunciar a la seguridad. Google podrá aplicar las medidas de protección que sean estrictamente necesarias y proporcionadas, y el usuario deberá autorizar expresamente cada función y cada conjunto de datos al que acceda un asistente. El Reglamento General de Protección de Datos y el Reglamento de Ciberresiliencia siguen vigentes.

El contraste con Apple ilumina el fondo del conflicto. La compañía de Cupertino decidió retrasar Siri AI en la Unión Europea antes que abrir funciones sensibles a sus competidores, y propuso una capa intermedia denominada Trusted System Agent que la Comisión no aceptó. El resultado es que el usuario europeo tiene hoy Gemini disponible y no tendrá Siri AI con iOS 27.

Lo que está realmente en disputa

Los asistentes de IA se perfilan como la próxima capa de acceso al dispositivo. Quien controle esa capa influye sobre qué servicios se usan, qué productos se recomiendan y qué información llega al usuario antes de que la pida.

Bruselas está interviniendo antes de que esa capa se consolide, no después. Es la diferencia respecto de los casos de competencia que llegaron tarde a los buscadores y a las tiendas de aplicaciones.

Para el usuario, la apertura trae opciones reales: elegir un asistente por su capacidad de razonamiento, otro por su política de privacidad, otro por su procesamiento local. También trae una responsabilidad mayor. Conceder acceso a mensajes, sensores, aplicaciones y controles del sistema a una IA poco fiable tiene consecuencias de otra escala que instalar una aplicación convencional.

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