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Espacio patrocinadoDurante los últimos meses, gran parte del debate sobre Bitcoin se concentró en las compras realizadas por grandes empresas como Strategy. Sin embargo, JPMorgan considera que el verdadero desafío para la criptomoneda podría encontrarse en la evolución de la propia tecnología blockchain.
En un análisis reciente, la entidad financiera sostiene que, si la tokenización, los pagos y la liquidación de activos continúan desarrollándose sobre redes privadas o con permisos, el crecimiento del ecosistema blockchain no necesariamente se traducirá en una mayor demanda de las cadenas públicas ni de sus tokens nativos. Este escenario podría tener importantes consecuencias a largo plazo para el mercado de criptomonedas.
Puntos clave:
- JPMorgan considera que el mayor riesgo para Bitcoin consiste en que la adopción institucional favorezca a las blockchains privadas en lugar de las redes públicas.
- Los analistas sostienen que una menor actividad en las cadenas públicas podría afectar la liquidez y los flujos de capital del ecosistema cripto.
- La tokenización de activos, los depósitos bancarios digitales y las monedas digitales de bancos centrales (CBDC) podrían consolidarse sobre infraestructuras con permisos.
El verdadero desafío sería la migración hacia infraestructuras privadas
Según los analistas de JPMorgan, el principal riesgo no radica en que empresas como Strategy puedan generar una presión vendedora periódica sobre Bitcoin. En su opinión, la mayor amenaza estructural sería que la adopción de la tecnología blockchain continúe orientándose hacia infraestructuras privadas o con permisos, diseñadas para satisfacer las necesidades de las instituciones financieras y otros organismos regulados.
De acuerdo con la entidad, este tipo de redes ofrece ventajas como una mayor privacidad, controles de identidad, cumplimiento de las normas contra el lavado de dinero, modelos de gobernanza definidos y una mayor certeza regulatoria. En la misma línea, el Banco de Pagos Internacionales (BIS) identifica estas características como algunos de los principales factores que impulsan el desarrollo de infraestructuras financieras tokenizadas para uso institucional.
Como consecuencia, si esta tendencia se consolida, una parte importante de la actividad relacionada con la tokenización y los pagos digitales podría desarrollarse fuera de las blockchains públicas. Esto reduciría la liquidez, la actividad y la generación de valor dentro del ecosistema cripto abierto.
La tokenización no necesita blockchains públicas
JPMorgan señala que iniciativas como los depósitos tokenizados, los proyectos de monedas digitales de bancos centrales y diversas plataformas desarrolladas por entidades financieras demuestran que la tokenización no requiere necesariamente el uso de blockchains públicas.
A medida que avance la adopción institucional, los analistas consideran que funciones como la emisión, la custodia, la liquidación y la gestión de activos tokenizados podrían mantenerse dentro de infraestructuras privadas. En ese escenario, las redes públicas quedarían destinadas principalmente a funciones como la interoperabilidad, la distribución de activos o determinados mercados secundarios.
Aunque Ethereum y otras blockchains públicas concentran actualmente una parte importante del mercado de activos del mundo real (RWA), JPMorgan sostiene que esta posición podría responder a una etapa inicial de desarrollo y no necesariamente al modelo que prevalecerá a largo plazo.
JPMorgan mira más allá del precio de Bitcoin
Aunque JPMorgan reconoce que existen escenarios capaces de modificar esta perspectiva, considera que el rumbo de la adopción institucional será determinante. Entre ellos menciona un modelo híbrido en el que las blockchains públicas y privadas convivan, una regulación que favorezca la adopción de stablecoins o la consolidación de Bitcoin como una reserva de valor similar al oro digital.
El análisis también dirige la atención hacia un aspecto que suele pasar desapercibido frente al comportamiento del precio: la infraestructura sobre la que se desarrollará la próxima generación de servicios financieros. Para la entidad, el verdadero impacto sobre Bitcoin no dependerá únicamente de cuántas instituciones adopten la tecnología blockchain, sino también del tipo de redes que elijan para construir ese nuevo sistema financiero.
