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Espacio patrocinadoEl mercado Forex vivió una jornada de alta tensión este jueves, con la libra esterlina como gran protagonista al escalar a su nivel más alto en un año frente al euro y avanzar con fuerza contra el dólar.
Detrás del movimiento no hubo un solo catalizador, sino una combinación de datos de inflación europeos más débiles de lo esperado, especulación política en el Reino Unido y, sobre todo, las violentas oscilaciones del yen japonés que hicieron temblar al conjunto del mercado cambiario.
El euro cedió hasta los 85,47 peniques, su cota más baja desde junio del año pasado, y cerraba la sesión con un retroceso del 0,2% frente a la divisa británica. Al mismo tiempo, la libra se apreciaba un 0,57% contra el dólar hasta los 1,3350 dólares, su mejor nivel en dos semanas. Un doble movimiento que confirma que el flujo comprador se concentró en el activo británico.

Inflación europea y política británica, el telón de fondo
Chris Turner, jefe de mercados globales de ING, apuntó a dos factores detrás de la caída del euro frente a la libra: los datos de inflación de la zona euro publicados el miércoles, que resultaron más débiles de lo previsto y refuerzan la paciencia del Banco Central Europeo, y el desmantelamiento de posiciones bajistas contra la divisa británica que venían acumulándose en las últimas semanas.
A eso se suma un factor político que, por ahora, juega a favor de la libra: la percepción de que la incertidumbre británica no volverá a pesar sobre la divisa hasta finales de julio o agosto.
Se espera ampliamente que Andy Burnham, exalcalde de Mánchester, asuma como líder laborista y primer ministro el 20 de julio, en reemplazo del debilitado Keir Starmer. El foco del mercado estará entonces en si designa a Ed Miliband como ministro de Hacienda, un nombramiento que, según Turner, podría restar algo de fuerza a la libra.
Con todo, el mayor impulsor de los activos británicos no ha sido la política interna, sino el acuerdo entre Estados Unidos e Irán y la consiguiente caída de los precios del petróleo, que ha elevado la confianza del mercado y presionado a la baja los rendimientos de los bonos.
El yen, en mínimos de 40 años, dispara las alarmas de intervención
El verdadero detonante de la volatilidad llegó desde Asia. El yen protagonizó un repunte súbito que puso a los operadores en alerta máxima ante posibles señales de intervención de las autoridades japonesas, decididas a defender una divisa que languidece en mínimos de 40 años. Ese nerviosismo golpeó al dólar y permitió que tanto la libra como el euro ganaran terreno frente al billete verde.
Conviene recordar el contexto: el dólar venía cotizando cerca de sus máximos de un año, sostenido por las apuestas de que la Reserva Federal podría verse obligada a subir las tasas de interés para enfriar la inflación en medio de una economía que sigue mostrando fortaleza. En ese sentido, el presidente de la Fed, Kevin Warsh, señaló el miércoles que las expectativas de inflación y los riesgos de precios se han moderado en las últimas semanas.
La gran cita del calendario ya dejó su veredicto, y fue de los que dividen opiniones. Las nóminas no agrícolas de Estados Unidos sumaron apenas 57.000 empleos en junio, muy por debajo de los 114.000 esperados y lejos de los 129.000 del mes anterior.
Sin embargo, la tasa de desempleo sorprendió a la baja al caer al 4,2% frente al 4,3% previsto, mientras los salarios promedio por hora avanzaron un 0,3% mensual, en línea con lo estimado, y las solicitudes de subsidio se situaron en 215.000, por debajo de las 219.000 proyectadas.
Un cóctel de señales cruzadas que complica la lectura para la Reserva Federal: el enfriamiento de la creación de empleo resta argumentos a quienes apostaban por subidas de tasas, pero la resistencia del resto de indicadores impide darlas por descartadas. Por ahora, la libra disfruta de su momento; sostenerlo dependerá de que la política británica y la Fed no le arruinen la fiesta.
-Mr. Market
