Lagarde del BCE endurece su postura contra las stablecoins: «el riesgo supera los beneficios»

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La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, lanzó este viernes una de sus críticas más directas contra las stablecoins, endureciendo aún más su postura frente a estos activos digitales. Durante su intervención en el Foro Económico LatAm del Banco de España, Lagarde fue contundente al afirmar que los riesgos para la estabilidad financiera y para la transmisión de la política monetaria superan ampliamente cualquier beneficio potencial.

Con estas declaraciones, Lagarde contradice abiertamente la posición de otros líderes financieros europeos, como Joachim Nagel, quien en febrero se mostró favorable a promover un ecosistema europeo de stablecoins. «Los argumentos para fomentar stablecoins en euros son mucho más débiles de lo que parecen», sentenció la funcionaria.

El núcleo de su planteamiento se basa en separar la función monetaria de estos activos de su componente tecnológico. Según Lagarde, la innovación financiera puede y debe desarrollarse mediante infraestructuras públicas respaldadas por dinero emitido por bancos centrales, en lugar de depender de instrumentos privados creados en otras jurisdicciones que podrían fragmentar el mercado europeo.

Con este nuevo posicionamiento, la visión del BCE frente a las stablecoins se radicaliza aún más, alejando la posibilidad de que un token privado respaldado por euros gane protagonismo dentro de la economía digital europea en el corto plazo.

Los puntos en contra de las stablecoins en la UE

Lagarde mencionó varios riesgos específicos que, según el BCE, podrían comprometer la estabilidad financiera europea, especialmente debido a la fuerte dependencia del sistema bancario tradicional dentro de la eurozona. Entre los principales riesgos destacó las corridas bancarias y los eventos de pérdida de paridad («de-pegging»), recordando la crisis de 2023 vinculada a Silicon Valley Bank y la stablecoin USDC de Circle.

La presidenta también advirtió sobre el fenómeno de «sustitución de depósitos», donde parte del capital abandona los bancos tradicionales para migrar hacia stablecoins. Según el BCE, esto podría reducir significativamente la capacidad de los bancos para otorgar créditos dentro de la eurozona.

Estas preocupaciones coinciden con un informe técnico publicado por el BCE en marzo, donde se advertía que una adopción masiva de stablecoins podría poner en riesgo la soberanía monetaria europea.

Como alternativa, Lagarde destacó los proyectos de liquidación mayorista tokenizada impulsados por el BCE, conocidos como Pontes y Appia. Según explicó, estas iniciativas representan la infraestructura adecuada para desarrollar las ambiciones digitales de Europa sin depender de monedas privadas. Además, vinculó estos proyectos con una integración más profunda de los mercados de capitales mediante la unión de ahorros e inversiones dentro de la UE.

La retórica de Lagarde llega en un momento especialmente delicado desde el punto de vista regulatorio y comercial. Mientras el BCE mantiene una postura cada vez más dura, un consorcio formado por 12 grandes entidades financieras europeas continúa avanzando en el desarrollo de sus propios productos bajo el marco regulatorio MiCA.

Operando mediante una empresa conjunta con sede en Países Bajos llamada Qivalis, este grupo planea lanzar una stablecoin regulada respaldada por euros durante la segunda mitad de 2026.

Actualmente, el mercado global muestra una diferencia abrumadora a favor de las stablecoins vinculadas al dólar estadounidense, que dominan prácticamente la totalidad del suministro mundial. Sin embargo, Lagarde parece decidida a preservar la hegemonía del dinero público, incluso si eso implica frenar el avance de tokens privados denominados en euros.

Antecedentes de una hostilidad manifiesta

No es la primera vez que Christine Lagarde expresa una postura crítica frente a las stablecoins. Desde 2023, la presidenta del BCE sostiene que estos activos presentan mayores riesgos para la privacidad y la estabilidad financiera que un eventual euro digital emitido directamente por el banco central.

En septiembre de 2025, Lagarde ya había solicitado una supervisión mucho más estricta para emisores de stablecoins fuera de la Unión Europea, reclamando una aplicación regulatoria rigurosa para evitar que reservas extranjeras expongan al bloque europeo a crisis de liquidez.

Este nuevo endurecimiento del discurso sugiere que el BCE no está dispuesto a ceder fácilmente el control del ecosistema de pagos digitales a empresas privadas. La disputa por definir el futuro del dinero en Europa comienza ahora a trasladarse hacia el terreno político, tecnológico y regulatorio.

Alejandro Gil
Alejandro Gil
Alejandro es periodista especializado en la cobertura del mundo financiero.

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