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Espacio patrocinadoCon el crudo Brent superando los $114 y el West Texas Intermediate (WTI) rondando los $103 por barril, el fantasma de una inflación «persistente» vuelve a instalarse en Wall Street. Esto impulsa a los inversores a buscar activos que permitan resguardar el poder adquisitivo, y muchos encuentran una alternativa en los bonos.
La incertidumbre geopolítica tras la suspensión de las negociaciones de paz en Pakistán y las tensiones en torno al Estrecho de Ormuz ha llevado a los inversores, especialmente a aquellos cercanos al retiro, a adoptar una postura más defensiva.
En este contexto, los TIPS (Treasury Inflation-Protected Securities) surgen como la herramienta institucional predilecta para mitigar el impacto del aumento del costo de vida. Como señala Jason Kephart de Morningstar: «lo mejor de una escalera de TIPS es que puedes tener mucha certeza de que los flujos de caja se ajustarán por inflación».
En esta entrega de Mesa de Estrategia se analiza el papel de los bonos en la defensa frente a la fuerte presión inflacionaria derivada del encarecimiento del petróleo.
¿Cómo funcionan los TIPS? La anatomía del ajuste
A diferencia de los bonos del Tesoro tradicionales, el capital (principal) de un TIPS aumenta con la inflación y disminuye con la deflación, según el Índice de Precios al Consumidor. Esto presenta un doble beneficio: recibes intereses dos veces al año sobre el capital ajustado, lo que implica que, si la inflación sube, también lo hacen los pagos de intereses.
Otro elemento clave es la garantía al vencimiento. Al finalizar el plazo, el inversor recibe el mayor valor entre el capital ajustado o el original. «Nunca recibirás menos de lo que invertiste», lo que los convierte en un refugio de capital nominal.
A esto se suma la fiscalidad. Aunque están exentos de impuestos estatales y locales, los ajustes anuales al capital y los intereses están sujetos a impuestos federales, incluso si no se ha vendido el bono. Este fenómeno es conocido como «impuestos fantasma».
Vale la pena señalar que no todos los TIPS protegen de la misma manera. El año 2022 dejó una lección clara: cuando la inflación obliga a la Reserva Federal a subir las tasas de interés, el precio de los bonos a largo plazo cae. En este escenario, dos factores resultan clave.
El primero es la brecha de rendimiento. Mientras que el ETF de TIPS a corto plazo (STIP, 0-5 años) solo cayó un 3% en 2022, el fondo de largo plazo (LTPZ, 15+ años) se desplomó un 32%.
El segundo elemento es la estrategia de los fondos de fecha objetivo. Según Kephart, los gestores profesionales están rotando hacia TIPS de corta duración para reducir la sensibilidad a las tasas de interés, manteniendo al mismo tiempo la protección frente al IPC.
Implementación: escaleras y estrategias puente
Los expertos, citados en CNBC, aseguran que existen tres formas principales de integrar estos bonos en una cartera, dependiendo de la necesidad de liquidez y precisión:
- La escalera de TIPS: consiste en comprar bonos con vencimientos escalonados (por ejemplo, a 1, 2, 3, 4 y 5 años). Esta estrategia funciona como puente para quienes desean jubilarse a los 65 años pero retrasar el cobro del Seguro Social hasta los 70 para maximizar sus beneficios.
- Compra directa: a través de TreasuryDirect, en incrementos de $100 con vencimientos de 5, 10 o 30 años.
- ETF especializados: ofrecen liquidez diaria y facilidad operativa en cuentas de corretaje, pero no tienen una fecha de vencimiento fija, lo que los hace más sensibles a la volatilidad de precios.
Ken Nuttall, director de inversiones en BlackDiamond Wealth Management, advierte en el mismo informe sobre evitar una sobreexposición. En una cartera diversificada clásica:
- Modelo 60/40: del 40% destinado a bonos, Nuttall sugiere que aproximadamente un 10% esté asignado a instrumentos vinculados a la inflación.
- Contexto actual: los TIPS no están diseñados para generar ganancias extraordinarias, sino para preservar el poder de compra de los dólares a lo largo del tiempo.
Elementos finales de la estrategia
En un escenario donde el suministro energético se convierte en un factor geopolítico clave, el «rendimiento real» se vuelve la métrica más relevante. Los TIPS ofrecen una solución eficaz, pero solo si se gestiona adecuadamente el riesgo de duración.
La recomendación para el inversor minorista es clara: priorizar la corta duración o construir una escalera personalizada para cubrir necesidades específicas de gasto, evitando los fondos de largo plazo que podrían verse afectados si la inflación persistente obliga a la Fed a mantener las tasas «más altas por más tiempo».
