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El tablero geopolítico global acaba de inclinarse hacia un territorio inexplorado. Con el Estrecho de Ormuz convertido en un campo de batalla y los principales productores de Medio Oriente paralizados, el mundo enfrenta la mayor crisis petrolera global de la historia. Así lo advirtió la Agencia Internacional de Energía (IEA) en un informe difundido este jueves.
La declaración de guerra total llegó con la primera aparición pública del nuevo líder supremo de Irán. Mojtaba Khamenei, designado este lunes tras el asesinato de su padre en los bombardeos estadounidenses-israelíes, confirmó que el cierre del Estrecho de Ormuz continuará.
Khamenei afirmó que esta medida es una «herramienta para presionar al enemigo». En sus declaraciones, traducidas por Reuters y emitidas por la televisión estatal, el líder religioso también exigió el cierre inmediato de todas las bases militares estadounidenses en Medio Oriente y advirtió: «esas bases serán atacadas».
En un contexto donde el flujo de crudo a través de la vía marítima más estratégica del planeta prácticamente se ha detenido, las palabras del líder iraní no son una amenaza menor. Por el contrario, representan la confirmación de que la llave del suministro energético global está siendo deliberadamente cerrada. Esto se ha convertido en el detonante de la mayor crisis global vinculada con la industria petrolera en la historia.
Una crisis petrolera sin precedentes en la historia
El análisis de la IEA, recogido por Financial Times, no deja espacio para matices. Los productores del Golfo han reducido su producción en al menos 10 millones de barriles diarios. Esto se debe a que el Estrecho de Ormuz se ha vuelto casi intransitable para los buques. La agencia estima que la producción mundial caerá en 8 millones de barriles diarios durante marzo.
Se trata de un desplome superior al 7% respecto a los aproximadamente 107 millones de barriles diarios producidos en febrero. Las reducciones más severas se están observando en Irak, Qatar, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita.
Sin embargo, el informe también señala que esta caída está siendo parcialmente compensada por el aumento de producción en Kazajistán y Rusia. Del mismo modo, los productores fuera de la OPEP+ también están contribuyendo al incremento de la oferta. Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos han comenzado a desviar sus exportaciones hacia puertos situados fuera del Golfo.
El 9 de marzo, Arabia Saudita alcanzó un récord histórico de exportaciones diarias a través de sus puertos occidentales, con 5.9 millones de barriles diarios. Se trata de una cifra muy superior a los 1.7 millones que circulaban por esa misma ruta en 2025.
La gravedad de esta crisis petrolera global dependerá de la duración del conflicto, según la IEA. La agencia ya revisó drásticamente a la baja sus previsiones de crecimiento de oferta para 2026. De los 2.4 millones de barriles diarios adicionales proyectados hace un mes, ahora estima apenas 1.1 millones.
El racionamiento en Asia: trabajo remoto, prohibición de uso de ascensores y otras medidas
Las consecuencias del shock energético ya golpean con fuerza en el continente más dependiente del petróleo del Golfo. Japón y Corea del Sur obtienen de la región el 90% y el 70% de su petróleo, respectivamente, y ambos países están implementando medidas extremas.
El gobierno tailandés ordenó a sus funcionarios que utilicen las escaleras en lugar de los ascensores. Además, pidió que trabajen desde casa durante la crisis y que ajusten la temperatura del aire acondicionado a 27 grados. Incluso se recomendó utilizar camisas de manga corta en lugar de trajes formales, según informó Reuters. Tailandia dispone de reservas energéticas para aproximadamente 95 días.
Vietnam también instó a las empresas a permitir el teletrabajo para «reducir la necesidad de viajes y transporte». Filipinas impulsa una semana laboral de cuatro días y ha limitado los viajes oficiales a «funciones esenciales solamente». Por su parte, Bangladesh adelantó las vacaciones del Eid-al-fitr y permitió que las universidades cierren anticipadamente para ahorrar combustible.
Mientras tanto, Pakistán implementó una semana laboral de cuatro días para oficinas gubernamentales y cerró escuelas. La India, paralelamente, suspendió los envíos de gas licuado de petróleo a operadores comerciales para priorizar el suministro a los hogares. Esto enciende las alarmas en hoteles y restaurantes que podrían verse obligados a cerrar por falta de combustible, según detalla Fortune.
Algunos países europeos también comienzan a sumarse a esta tendencia y están pidiendo a los ciudadanos evitar, en la medida de lo posible, el uso de coches.
Intervención directa en los mercados
Sin embargo, los gobiernos asiáticos son los que están adoptando las medidas más contundentes. Esto incluye políticas de ahorro energético e incluso intervención directa en los mercados de combustibles. El presidente surcoreano, Lee Jae Myung, anunció el lunes la introducción de un precio tope para los productos derivados del petróleo.
El mandatario advirtió que la crisis actual representa «una carga significativa para la economía del país». Alrededor de 1.7 millones de barriles diarios con destino a Corea están siendo retenidos debido al conflicto, señaló el asesor presidencial Kim Yong-beom.
El ministro de Industria de Japón, Ryosei Akazawa, no descartó recurrir a las reservas nacionales de petróleo. Asimismo, añadió que el país «tomará todas las medidas posibles para garantizar suministros estables de energía».
Indonesia ha destinado 381.3 billones de rupias ($22.600 millones) para subsidios energéticos y pagará a empresas estatales como Pertamina para mantener los precios del combustible y la electricidad en niveles accesibles. Tailandia planea congelar los precios del gas para cocinar hasta mayo, mientras Vietnam estudia eliminar aranceles a las importaciones de combustible.
