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Espacio patrocinadoLas acciones de IBM vivieron una jornada negra.
El mercado reaccionó con dureza ante el avance de la inteligencia artificial, llegando a perder, esta emblemática empresa tecnológica, casi un 14% en un solo día. Además, acumula una caída superior al 24% en lo que va de año.
Este desplome se debió por un recorte de previsiones: el detonante fue el anuncio de Anthropic sobre su herramienta Claude Code. Según la firma, esta solución puede modernizar sistemas heredados que funcionan con COBOL: y ese detalle golpea el corazón de uno de los negocios clave de IBM.
El papel estratégico de COBOL en el negocio de IBM
IBM ha vendido durante décadas sistemas mainframe.
Estas máquinas gestionan grandes volúmenes de transacciones. En muchos casos, utilizan COBOL como lenguaje principal.

COBOL, siglas de «Common Business-Oriented Language», nació a finales de los años cincuenta. Desde entonces, domina el procesamiento de datos empresariales. Gestiona pagos, operaciones minoristas y sistemas financieros críticos. De hecho, se estima que el 95% de las transacciones en cajeros automáticos en Estados Unidos usan COBOL.
Por tanto, IBM ha construido una parte relevante de su negocio alrededor de la modernización de estos sistemas. Muchas empresas dependen de código antiguo: sin embargo, actualizarlo resulta complejo y costoso. Ahí es donde IBM ofrecía valor añadido.
Anthropic y la promesa de una modernización más barata
Anthropic asegura que su herramienta Claude Code cambia las reglas del juego.
Según la compañía, puede automatizar la exploración y el análisis del código COBOL. Esa tarea concentra la mayor parte de la complejidad en los procesos de modernización.
En su blog, la empresa explicó: «Cientos de miles de millones de líneas de COBOL se ejecutan cada día en producción, impulsando sistemas críticos en finanzas, aerolíneas y gobiernos. A pesar de ello, el número de personas que lo entienden disminuye cada año».
Además, añadió: «La IA destaca en agilizar tareas que antes hacían que la modernización de COBOL fuera prohibitiva por coste».
Claude Code puede mapear dependencias entre miles de líneas. También documenta flujos de trabajo: incluso identifica riesgos que, según Anthropic, «llevarían meses a analistas humanos»; así, la empresa sostiene que la inteligencia artificial reduce tiempos y costes.
El mensaje resulta claro. Durante años, la modernización se frenó porque entender el código antiguo costaba más que reescribirlo: ahora, como afirma la compañía, «la IA invierte esa ecuación».
Miedo en el mercado: vender primero y preguntar después
El mercado no tardó en reaccionar. Los inversores interpretaron que esta innovación amenaza una fuente clave de ingresos para IBM: por eso, activaron ventas masivas.
Además, el entorno ya mostraba tensión. En las últimas semanas, el miedo a la disrupción por inteligencia artificial ha generado volatilidad. Muchos operadores actúan bajo la lógica de «vender primero y preguntar después». En ese contexto, cualquier noticia relacionada con IA provoca movimientos bruscos.
No solo IBM sufrió. El viernes anterior, varias empresas de ciberseguridad también cayeron con fuerza. Anthropic presentó otra función llamada Claude Code Security: esta capacidad puede escanear bases de código y detectar vulnerabilidades. De nuevo, el mercado anticipó presión competitiva.
Deuda técnica y presión sobre la transformación digital
Anthropic sostiene que muchas compañías arrastran «deuda técnica».
Este concepto describe los costes futuros que surgen cuando se adoptan atajos en el desarrollo de software. Con el tiempo, esos atajos exigen más mantenimiento y recursos.
Además, la firma afirma que la productividad de los desarrolladores ha disminuido. Por tanto, la transformación digital avanza más lento de lo esperado: en este escenario, una herramienta que automatiza análisis complejos resulta muy atractiva para las empresas.
Sin embargo, para IBM, esta narrativa genera dudas. Si la inteligencia artificial reduce la necesidad de servicios especializados en modernización de COBOL, los márgenes podrían resentirse: el mercado ya descuenta ese riesgo.
En conclusión, la caída de IBM refleja algo más profundo que un simple movimiento puntual. Muestra cómo la inteligencia artificial redefine sectores enteros.
Además, confirma que los inversores reaccionan con rapidez ante cualquier amenaza tecnológica. Ahora, la gran pregunta gira en torno a si IBM logrará adaptarse con la misma velocidad que exige esta nueva era digital.

















