Mientras otros mercados cierran, existen instrumentos que operan 24/7 → Descubre los índices sintéticos.
Espacio patrocinadoEl gestor de fondos indexados de criptomonedas más grande del mundo, Bitwise, presentó un prospecto ante la Comisión de Bolsa y Valores de los Estados Unidos (SEC) en el que detalla sus planes para lanzar fondos cotizados en bolsa que invertirían en contratos de eventos vinculados a las elecciones presidenciales estadounidenses del 2028.
El movimiento marca un nuevo intento por integrar las apuestas de los mercados de predicción dentro de la estructura tradicional de los ETF.
Como referencia, el documento, presentado bajo la denominación «PredictionShares», describe fondos que mantendrían contratos cuyo valor aumenta o disminuye en función de resultados políticos específicos. Estos instrumentos se negocian habitualmente en plataformas de predicción reguladas, donde los participantes compran y venden participaciones que reflejan la probabilidad de que ocurra un evento determinado.
Cabe destacar que «GraniteShares» y «Roundhill» también han presentado solicitudes similares, según registros públicos de la SEC. Esto sugiere que distintas gestoras están evaluando el apetito de los inversores por ETF estructurados en torno a mercados políticos y otros eventos sociales de alto impacto.
Ante este escenario, el analista de ETF de Bloomberg, James Seyffart, expresó en la red social «X» que la iniciativa representa otra señal de la creciente tendencia hacia la «financiarización y ETFización de todo», y añadió que difícilmente será la última propuesta de este tipo.
Por su parte, Eric Balchunas describió las solicitudes de Roundhill como potencialmente innovadoras si reciben aprobación, ya que podrían abrir la puerta a una gama más amplia de productos vinculados a eventos.
De manera similar, Nate Geraci, presidente de «NovaDius Wealth Management», indicó que estos vehículos permitirían a los inversores cubrir sus carteras en función de los resultados electorales del 2028, lo que supone un paso adicional hacia modelos de finanzas cada vez más gamificados.
Los mercados de predicciones y los ETF se convierten en nuevo campo de batalla entre reguladores estadounidenses
Es importante señalar que los mercados de predicción operan permitiendo a los usuarios comprar y vender contratos vinculados a resultados específicos, como la victoria de un candidato o la aprobación de una ley. Los precios fluctúan según las probabilidades percibidas, generando un indicador en tiempo real del sentimiento del mercado.
Según diversos analistas, el auge de estos ETF responde al crecimiento de un mercado de predicciones que moviliza miles de millones de dólares en volumen global. Al transformar estas apuestas en instrumentos financieros regulados, las gestoras buscan captar la liquidez que hoy se concentra en plataformas como Polymarket, consolidando los eventos políticos como una nueva clase de activo dentro del ecosistema financiero.
No obstante, las propuestas para ETF basados en predicciones políticas llegan en un contexto regulatorio complejo.
Como referencia, este impulso se produce tras las críticas dirigidas al exchange Coinbase en Nevada a comienzos de este mes, por supuestas apuestas deportivas sin licencia. Desde la empresa han defendido que sus instrumentos se encuentran bajo el marco de la regulación federal de derivados, diferenciándolos de las apuestas deportivas tradicionales.
Asimismo, «Polymarket» presentó una demanda contra el estado de Massachusetts por los intentos de limitar sus operaciones. Por su parte, la plataforma «Kalshi» también ha enfrentado acciones regulatorias a nivel estatal, incluida la suspensión temporal de una orden en Tennessee que afectaba sus contratos vinculados a eventos deportivos.
Cabe destacar que Kalshi ha intensificado sus esfuerzos de cabildeo en Washington ante el creciente escrutinio regulatorio. En paralelo, la «Comisión de Comercio de Futuros de Productos Básicos» (CFTC) afirmó en un escrito judicial su autoridad federal exclusiva sobre los mercados de predicción, lo que ha incrementado la tensión con reguladores estatales.
