Mientras el mercado se mueve, la información oportuna marca la diferencia → Recibe actualizaciones en nuestro canal oficial de WhatsApp.
La política tecnológica de Estados Unidos frente a China vuelve a quedar en el centro del debate. El plan del presidente Donald Trump para otorgar licencias que permitan a Nvidia exportar algunos de sus chips de inteligencia artificial más avanzados al mercado chino generó una fuerte reacción en el Congreso, incluso entre legisladores de su propio partido.
La tensión se intensificó esta semana, cuando el Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes avanzó con un proyecto de ley destinado a ampliar el control legislativo sobre las exportaciones de chips de IA, un sector considerado clave para la seguridad nacional y la competencia estratégica global.
El AI Overwatch Act y el control del Congreso
La iniciativa, conocida como AI Overwatch Act, fue presentada por el republicano Brian Mast, presidente del comité, y busca que cualquier licencia para exportar chips avanzados requiera la aprobación tanto del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara como del Comité Bancario del Senado en un plazo de 30 días.
De aplicarse, el Congreso tendría la facultad de bloquear estas ventas mediante una resolución conjunta. Además, el proyecto revocaría licencias ya otorgadas y establecería una prohibición temporal hasta que la administración presente una estrategia nacional de seguridad sobre exportaciones de inteligencia artificial.
El proyecto surge como respuesta directa a la decisión de la Casa Blanca de autorizar a Nvidia a vender sus chips H200 a China, procesadores considerablemente más potentes que los previamente habilitados bajo los controles de exportación vigentes.
Seguridad nacional vs liderazgo tecnológico
Los impulsores del AI Overwatch Act argumentan que permitir la venta de chips de alto rendimiento podría fortalecer las capacidades de inteligencia artificial de China y, potencialmente, su uso con fines militares. Mast advirtió que compañías estadounidenses estarían solicitando vender millones de estos chips a gigantes tecnológicos chinos como Alibaba y Tencent, lo que considera un riesgo estratégico.
Sin embargo, dentro de la administración Trump existe una postura opuesta. Funcionarios y asesores sostienen que las restricciones a la exportación han sido contraproducentes y han facilitado el avance de competidores chinos.
Entre ellos se encuentra David Sacks, asesor presidencial en IA y criptomonedas, quien cuestionó el proyecto por limitar la autoridad del Ejecutivo y debilitar la posición de Estados Unidos en la infraestructura global de la IA.
Este enfoque coincide con los argumentos del CEO de Nvidia, Jensen Huang, y de representantes de la industria, que defienden que mantener chips diseñados en EE. UU. en el centro del ecosistema global de inteligencia artificial es clave para preservar el liderazgo tecnológico del país.
China también ajusta el freno
Pese al giro anunciado por Trump, el acceso de estos chips al mercado chino sigue siendo incierto. Según informó Reuters, las autoridades aduaneras de China recibieron instrucciones para bloquear importaciones de chips H200 y advertir a las empresas tecnológicas que eviten su compra, salvo en casos estrictamente necesarios.
Este movimiento refleja que Pekín también evalúa con cautela los riesgos estratégicos de depender de tecnología extranjera en un contexto de creciente rivalidad tecnológica y geopolítica.
La batalla por la infraestructura global de la IA
La disputa por los chips de Nvidia ya no es solo comercial. Se trata de un nuevo episodio en la competencia por controlar la infraestructura sobre la que se construirá la inteligencia artificial a escala global, con Estados Unidos y China como los principales polos de poder en una carrera que recién comienza.

