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Espacio patrocinadoDurante la jornada de este jueves, algunas wallets asociadas con los ETF de BlackRock enviaron BTC y ETH hacia Coinbase Prime. Estos movimientos generaron inquietud en el mercado ante la posibilidad de una liquidación relevante por parte de la gestora.
Sin embargo, existen fundamentos sólidos para pensar que estos envíos no están relacionados con una venta directa de activos.
Por lo general, los envíos hacia exchanges suelen interpretarse como una señal de intención de venta. No obstante, también pueden responder a necesidades operativas de custodia, rotación de fondos o medidas de seguridad. Una tercera alternativa, y la que actualmente gana mayor peso, es que estos movimientos correspondan a reembolsos solicitados por los propios inversores.
De acuerdo con los datos de Farside Investors, este miércoles el fondo IBIT de BlackRock, que ofrece exposición al precio al contado de BTC, registró salidas netas por $356.6 millones. En paralelo, el fondo ETHA de la misma gestora, enfocado en ETH, experimentó retiros por $92.3 millones. En conjunto, los flujos negativos ascendieron a $448.9 millones entre ambos productos.
Estos movimientos coinciden con los envíos de BTC y ETH desde las wallets de BlackRock hacia Coinbase Prime. En concreto, se transfirieron 3.070 BTC y 52.780 ETH. Calculados a precios de mercado, los montos resultantes guardan una correspondencia aproximada con los flujos de salida reportados.
En términos prácticos, esto refuerza la lectura de que se trata de reembolsos normales derivados de la operatoria cotidiana de los ETF.
Las wallets de BlackRock no están haciendo dumping
Teniendo en cuenta que las direcciones vinculadas a BlackRock, rastreadas por Arkham, no muestran señales de dumping, el nerviosismo del mercado debería moderarse. Parte de esta desconfianza tiene su origen en acusaciones previas realizadas por figuras de alto perfil, como Robert Kiyosaki.
El año pasado, Kiyosaki sostuvo que BlackRock estaría realizando ventas deliberadas para presionar el precio y facilitar compras a niveles más bajos por parte de grandes inversores.
Estas declaraciones tuvieron amplia difusión en redes sociales y alimentaron episodios recurrentes de especulación y FUD. Sin embargo, hasta el momento no existen pruebas concretas de que BlackRock u otros emisores de ETF estén incurriendo en prácticas de manipulación de mercado.
Los datos actuales, sumados a la coincidencia entre los envíos on-chain y los flujos de salida de los fondos, parecen desestimar esa narrativa. Esto se explica por la propia mecánica de los ETF: en productos como IBIT y ETHA, BlackRock actúa principalmente como custodio y gestor operativo, ejecutando compras o ventas en función de las órdenes de los inversores.
Además, la estructura de ingresos de estas firmas se basa en comisiones sobre los activos bajo gestión, que tienden a crecer cuando el precio de los activos sube. Desde esta perspectiva, no existe un incentivo económico claro para que BlackRock liquide posiciones de forma discrecional.
En este contexto, los envíos recientes desde sus wallets pueden interpretarse como movimientos coherentes con el comportamiento comercial y las decisiones de sus clientes.
