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Los mercados no suelen avisar cuando el riesgo se acumula, pero algunas métricas históricas funcionan como termómetros de exceso. El Bull & Bear Indicator de Bank of America es uno de ellos. Y hoy está enviando una señal clara: SELL.
El indicador alcanzó 9,3 puntos en enero de 2026, uno de los niveles más altos registrados en lo que va de siglo. No es una zona neutral ni ambigua. Históricamente, valores por encima de 8 puntos han coincidido con momentos de euforia extrema, donde el mercado descuenta escenarios casi perfectos.
No se trata de una predicción puntual, sino de una advertencia sobre asimetría de riesgo. Cuando todos los componentes del mercado se alinean en modo «muy alcista», el margen para sorpresas positivas se reduce de forma drástica.
Un nivel que no se veía desde 2018
La última vez que el indicador alcanzó una zona comparable fue en febrero de 2018. En aquel momento, tras la señal de venta, el S&P 500 cayó cerca de un 12 % en apenas nueve sesiones bursátiles. No fue una recesión, pero sí un ajuste violento que tomó por sorpresa a muchos inversores posicionados de forma agresiva.
La lectura actual es incluso más extrema en algunos componentes. El gráfico muestra que todas las métricas internas del indicador se encuentran en territorio alcista o muy alcista, lo que históricamente ha precedido fases de corrección o consolidación, no necesariamente por deterioro económico, sino por saturación de expectativas.
Este tipo de señales no buscan marcar el día exacto del giro, sino alertar sobre un entorno donde el riesgo ya no está bien remunerado.
El efectivo desaparece del radar
Uno de los datos más llamativos proviene del Fund Manager Survey (FMS). Los niveles de efectivo en cartera cayeron al 3,3 %, el mínimo histórico registrado. En términos simples: los gestores profesionales están prácticamente «all-in».
Cuando el efectivo desaparece, el mercado pierde su principal colchón defensivo. No queda liquidez disponible para amortiguar shocks inesperados, y cualquier evento negativo -por pequeño que sea- puede amplificarse.
Este fenómeno no implica que el mercado deba caer de inmediato, pero sí sugiere que la complacencia es elevada y que el equilibrio es frágil. En estos contextos, las correcciones no suelen anunciarse con datos macro débiles, sino con cambios abruptos en el sentimiento.
¿Se aproxima una corrección?
La pregunta no es si el mercado está fuerte. Los datos muestran que lo está. La pregunta real es si ya está demasiado convencido de ello.
Con el Bull & Bear Indicator en niveles extremos, con el efectivo en mínimos históricos y con precedentes claros en el pasado reciente, el escenario actual invita más a la prudencia estratégica que a la euforia.
Las señales no dicen «salir corriendo», pero sí advierten que el margen de error se ha reducido. Y cuando el consenso es total, el mercado suele buscar el desequilibrio por el lado menos esperado.

















