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El dólar estadounidense continúa perdiendo terreno en su rol como moneda de reserva global. La moneda enfrenta una fuerte pérdida de valor, la cual se intensificó en 2025 tras la subida al poder de Donald Trump en EE. UU. Según reportes recientes, esta tendencia podría continuar a medida que se agudizan los problemas geopolíticos y comerciales de este país contra sus socios.

Esta realidad del dólar fue expuesta por The Kobeissi Letter en una reciente publicación en X. En esta se destaca que el billete verde actualmente ocupa un 40% de las reservas globales, el punto más bajo en 20 años. Esto equivale a un descenso del 18% durante la última década, lo que deja en evidencia un debilitamiento acelerado.

El desempeño del dólar contrasta con el de activos alternativos no dependientes del sistema de la Reserva Federal y el Tesoro estadounidense. Por ejemplo, el oro experimenta un desempeño de +12% en ese mismo plazo de una década. Esto le permite ocupar un 28% de las reservas globales, el punto más alto desde la década de 1990.

El crecimiento del metal es tan descomunal que ahora su porción de reserva en el mercado de divisas supera a las del euro, yen y libra esterlina combinadas. Este hecho deriva directamente de las medidas de los bancos centrales para acumular oro en lugar de dólares de los EE. UU. 

Este último punto es determinante para socavar en gran medida la influencia del dólar como moneda de reserva global.

¿Dejará el dólar de ser la moneda de reserva global?

Se trata de una interrogante compleja, considerando los innumerables hilos que unen al dólar con la economía global. En el corto plazo, es poco probable que esta moneda ve amenazada su relevancia en el orden mundial. Esto está ligado a numerosos hechos concretos que le ofrecen ventajas frente al oro.

El primero de ellos es que el dólar cuenta con el aparato militar y coercitivo de los Estados Unidos para imponerse en todo el mundo. Las sanciones, la presión financiera y las invasiones son la regla común para defender la supremacía del dólar. A esto desde luego se le deben sumar las fortalezas propias de esa divisa.

En el largo plazo es probable que la moneda pueda ser derrotada. Sin embargo, esto no resolvería el problema del dinero fiat, dado que divisas como el yuan chino no se diferencian mucho en estructura del dólar. En ambos casos se trata de papel inflacionario que se emite de acuerdo a las necesidades de los gobiernos.

Es en este punto cuando activos como el Bitcoin y el oro pueden perfilarse como los herederos a largo plazo. Las grandes ventajas de estos activos es que son completamente descentralizados. Esto quiere decir que no cuentan con una entidad detrás que determine su emisión o que pueda ser sujeta a sanciones.

De este modo, la tendencia de pérdida de poder como moneda de reserva global por parte del dólar podría considerarse como un largo proceso de agonía.

¿Las stablecoins pueden resolver el problema?

El endeudamiento de los Estados Unidos actualmente alcanzó la espeluznante barrera de los $38 billones. Esto hace que la moneda de ese país no sea el activo más atractivo para los bancos centrales de todo el mundo. Las recientes subastas del Tesoro se han caracterizado por una evidente falta de demanda, lo que deja en evidencia que el dólar llegó a unas fronteras determinadas por el propio sistema financiero tradicional. 

Es en este punto cuando las stablecoins parecen acudir al rescate. Al moverse por vías digitales y con la blockchain como tecnología subyacente, estos tokens pueden llevar el dólar a mercados en los que anteriormente no estaba presente. Así, la extensión del USD por medio de estos tokens podría convertirse en una noticia muy positiva.

Las stablecoins se perfilan como una esponja para absorber la deuda estadounidense, lo que fortalecería al dólar y su papel como moneda de reserva global. No obstante, las monedas estables tienen sus riesgos y sus límites. En el primer grupo se puede clasificar una quiebra de algún emisor que genere pánico y una corrida de proporciones gigantescas. 

Entre los límites de estos tokens se cuenta el demográfico. ¿Qué sucederá cuando las stablecoins no se puedan expandir más?

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