Regístrate en Bitget y obtén hasta 100 USDT en bonos completando simples tareas. Oferta por tiempo limitado.
El reciente ataque a Venezuela por parte del ejército de los Estados Unidos todavía tiene mucha tela que cortar en el terreno financiero. A partir de esto, numerosos analistas se han apresurado a hacer sus predicciones sobre las motivaciones y posibles consecuencias de esta acción militar. El inversor y emprendedor del mundo cripto, Arthur Hayes, se sumó a los análisis.
Curiosamente, el punto de vista del experto es sumamente crítico contra la operación militar de Washington que terminó con la captura de Nicolás Maduro. En un reciente análisis, Hayes aseguró que la capital de las narco-finanzas no es Caracas, sino Miami. Además, remarcó que las motivaciones de EE. UU. para bombardear Caracas no tienen nada que ver con democracia o derechos humanos.
A su entender, la razón principal del ataque y la posterior «colonización» de Venezuela es mantenerse en el poder. Esto último implica ganarse a los votantes para las elecciones de medio término y las de 2028. Si bien Trump no puede optar a un nuevo mandato, su intención es mantener la ideología MAGA como la predominante del Partido Republicano.
En este punto, Hayes remarca que Trump enfrenta un dilema. Por un lado, debe pagar el favor de sus amigos de Wall Street que impulsaron su victoria en las elecciones. Sin embargo, por otro lado, debe ganarse los votos de las personas. Hayes explica que todo esto tiene una relación directa con el ataque a Venezuela del pasado 3 de enero.
El dilema de Trump y el ataque a Venezuela
Según Hayes, la primera tarea de Trump es complacer a sus amigos de Wall Street, para lo que requiere subir el PIB. Sería un asunto fácil si las subidas agresivas de la economía no estuvieran acompañadas del efecto secundario de la inflación. Esto último afecta de manera directa al segundo grupo humano del que depende Trump: los votantes.
Al votante promedio estadounidense no le importa la ideología o la democracia en otros países, sino que solo les interesa un asunto y es la economía. Sentirse rico o pobre cuando se hace el mercado depende de cuánto gaste movilizándose a su puesto de trabajo. Aquí es cuando entra en juego el asunto de la gasolina y la energía.
Si Trump logra subir el PIB nominal, pero esto provoca un repunte inflacionario, los votantes le pasarán factura. En consecuencia, el magnate necesita que la subida del PIB no provoque un aumento de la gasolina y esto solo tiene una solución: bombear más petróleo al mercado para bajar los precios. Esta, según Hayes, es la principal motivación de lo que él llama la «colonización de Venezuela».
«Trump obviamente cree que si abre el grifo, el petróleo fluirá desde Venezuela hacia las refinerías del golfo de México, y la gasolina barata aplacará a la plebe al controlar la inflación energética», remarca Hayes.
Pero más allá de esto, Hayes cuestiona si el ataque a Venezuela para apoderarse de su petróleo se puede considerar como algo rentable. El asunto fundamental de esta ecuación es si la subida del PIB nominal y los créditos suben, cuál sería el resultado en términos de inflación. Si los precios repuntan, el proyecto Trump se debe considerar perdido, pero si bajan el ideal MAGA podría asegurar su continuidad y por eso Trump arremetió militarmente contra Caracas.
El Bitcoin en medio de este problema
En su análisis, el experto considera que el dilema de Trump afecta al mundo cripto. En particular, remarca que la energía es el principal motor que hace posible la existencia de la blockchain, la red subyacente sobre la que se sostiene el Bitcoin. No obstante, agrega que la minería de Bitcoin no se verá muy afectada dado que generalmente la subida de los precios de la energía se acompañan de subidas de Bitcoin.
El valor del intercambio del barril de petróleo importa en el sentido de que el mismo determina la frecuencia de impresión de billetes por parte de los políticos, remarca. De esto depende también la subida del precio de Bitcoin.
Sin embargo, el ataque contra Venezuela seguramente no tendrá un impacto bajista inmediato en el precio el petróleo. Aunque se trata de las principales reservas probadas de crudo de todo el mundo, la capacidad de extracción es una pequeña parte de lo que fue en el pasado.
Según cálculos optimistas, antes del ataque el país exportaba un millón de barriles diarios. Llevar esa cifra hasta los tres o cuatro millones de barriles por día no solamente requiere mucho dinero, sino tiempo. Esto se complicaría si EE. UU. provoca una situación armada interna que lleve a los seguidores de Maduro a destruir la infraestructura petrolera.
En conclusión, del análisis de Hayes se desprende que la «colonización de Venezuela» probablemente no dará los resultados que Trump espera en el corto plazo.

















