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El año 2025 fue para las criptomonedas una verdadera montaña rusa como consecuencia de hechos geopolíticos y macroeconómicos, destaca un reciente reporte de Santiment. El trabajo hace un exhaustivo repaso de los hechos que sacudieron la industria cripto en cada trimestre. Al final, el conjunto de estos factores provocó que la tendencia alcista de las monedas digitales se frenara bruscamente. 

En esta nota se repasan algunos de los puntos más importantes que abordó el citado informe. El punto de partida del trabajo destaca que el 2025 fue impactante para las criptomonedas y no por hechos internos propios de ese mercado. Lejos de comportarse como refugios frente a la inestabilidad, las criptos reaccionaron como activos de riesgo establecidos. 

A pesar de que monedas top como Bitcoin y Ethereum cerraron el año con números negativos, los datos on-chain muestran un panorama más optimista. La cantidad de billeteras no vacías de Bitcoin subió en 3.42 millones, mientras que Ethereum agregó 34.85 millones de direcciones. Esta es una señal clara de acumulación constante entre los holders minoristas, que se suma a un comportamiento paciente de las ballenas. 

En líneas gruesas, el informe remarca que el año se puede denominar como un plazo sólido de acumulación para las criptomonedas. Esto a pesar de los tropezones de precios vinculados con los aranceles y la intensa actividad de los hackers. 

El primer semestre estuvo cargado de presión sobre las criptomonedas

El primer trimestre del año, apunta el trabajo, fue de presión para el mundo cripto. Esta presión arrancó de la visión de la Reserva Federal sobre política monetaria. El objetivo de mantener altas tasas por tiempo prolongado neutralizó las esperanzas de una flexibilización que aumentara el nivel de liquidez hacia la renta variable.

Esta situación de incertidumbre se equilibró gracias al ascenso de Trump y a las expectativas de una nueva política de aproximación de la Casa Blanca hacia el mundo cripto. Sin embargo, las subidas de precios fueron acompañadas por rápidas ventas de alivio que impidieron una tendencia alcista consistente.

En febrero se produjo el hackeo del exchange Bybit, el cual se puede considerar como un golpe formidable. Esto se tradujo en retiros, ventas y un aumento de la aversión al riesgo. En marzo esta presión continuó con particular fuerza.

El segundo trimestre comenzó con las tarifas, también conocidas como el «Día de la Liberación» de Trump. Esto desencadenó una venta masiva de acciones, criptomonedas y materias primas, generando una intensa ola de volatilidad que finalmente impactó en la caída del precio de Bitcoin.

Para mayo hubo un mayor alivio, sobre todo con la narrativa y discusiones sobre creación de reservas estratégicas de criptomonedas. Para junio, el asunto se ensombreció nuevamente como consecuencia de la escalada entre Irán e Israel. Los capitales salieron de las criptos hacia activos de reserva como efectivo, oro y bonos del Tesoro. 

El primer semestre se caracterizó por la acumulación post-aranceles de las ballenas y la desconfianza entre los minoristas. Los holders a largo plazo se decantaron por la autocustodia y las subidas no generaron FOMO abundante entre los capitales. 

2025 fue para las criptomonedas una montaña rusa, según Santiment.
Desempeño interanual del Bitcoin. Fuente: CoinMarketCap

La segunda parte del año

El tercer trimestre arrancó con los ETF cripto como los principales protagonistas. Esto incluyó mecánicas de custodia y liquidez institucional. Las tesorerías aumentaron, lo que impulsó la confianza con particular fuerza. En agosto, continuó la consolidación y el aumento de las expectativas. 

Para el mes de septiembre se produjo el primer recorte de tipos por parte de la Fed. Esto último moldeó la narrativa de la flexibilización monetaria durante el último trimestre. Sin embargo, las tensiones geopolíticas continuaron como el principal elemento enfriador del entusiasmo de los inversores. 

En cualquier caso, en el segundo trimestre se produjo una agresiva acumulación de los minoristas que dio paso a subidas importantes para las criptomonedas. Esto llevó a que el ciclo alcista alcanzara un pico que muchos consideraban inamovible en el corto plazo. 

Sin embargo, los planes no salieron como se esperaban y, tras un pico a principios del cuarto trimestre, comenzaron los problemas. Las amenazas de aranceles contra China provocaron una venta masiva dramática, de la que el mercado cripto no se recuperó.  

En noviembre hubo un vacío enorme, con una caída fuerte del apalancamiento y temores relacionados con los aranceles. En diciembre se produjo el último recorte de tipos y el optimismo renació, pero no con suficiente fuerza como para provocar FOMO, establece el informe.

Factores como la inflación, los aranceles, las guerras y la deuda fueron fundamentales en 2025. Tal como pinta el panorama, estos elementos no tendrán mayores cambios en 2026. ¿Se adaptarán las criptomonedas y lograrán salir de la tendencia bajista?

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