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Espacio patrocinadoDurante más de una década, los traders de Bitcoin confiaron en un calendario casi místico: cada cuatro años, tras el halving, el precio alcanzaba un nuevo máximo histórico. Era el ciclo sagrado del mercado, una coreografía perfecta entre escasez programada y euforia especulativa. Pero Arthur Hayes, cofundador de BitMEX y una de las voces más lúcidas del ecosistema, afirma que ese modelo está roto.
En su última reflexión mensual, Hayes sostiene que los ciclos de Bitcoin nunca dependieron realmente del halving, sino de algo mucho más poderoso: el precio y la cantidad del dinero global. Según su análisis, las expansiones y contracciones del crédito en Estados Unidos y China -no los halvings- explican cada gran ola de alzas y colapsos del BTC desde 2009.
De 2009 a 2013, el nacimiento del Bitcoin coincidió con la expansión masiva de liquidez de la Reserva Federal y el impulso crediticio de Pekín.
Luego, en 2017, el auge de las ICO se alimentó del exceso de yuanes. En 2021, el dinero helicóptero de la era Trump y Biden llevó al mercado a su máximo punto de euforia. Y ahora, con las tasas en descenso y nuevas inyecciones de liquidez desde Washington, el mercado podría estar ante un ciclo más largo y menos predecible que cualquier anterior.
El nuevo reloj del mercado: la liquidez global
Para Hayes, el precio del dinero -representado por la tasa de interés- y su cantidad -la oferta de crédito- son las verdaderas variables que rigen la economía. Cuando ambas se expanden, los activos de riesgo florecen; cuando se contraen, el castillo se derrumba.
Hoy, la Casa Blanca y la Reserva Federal parecen prepararse para un nuevo ciclo de expansión. Donald Trump ha presionado por tasas más bajas, mientras la exsecretaria del Tesoro, Janet Yellen, inició el drenaje del programa de recompra inversa (RRP) emitiendo más letras del Tesoro. Su sucesor, Scott Kenneth Bessent, continuó esa estrategia, liberando casi 2,5 billones de dólares hacia los mercados.
Esa decisión, según Hayes, está reinyectando oxígeno monetario en los activos digitales. En China, aunque Xi Jinping busca controlar el exceso de crédito, los indicadores apuntan a una eventual flexibilización para contrarrestar la deflación.
Si ambas potencias apuntan hacia una mayor liquidez, el resultado es claro: más dinero en circulación y un impulso natural para Bitcoin.
«El ciclo de 4 años murió», escribe Hayes. «El nuevo reloj del mercado se llama liquidez global».
Un cambio estructural
El razonamiento de Hayes implica un cambio profundo en la lectura del mercado. Bitcoin deja de ser un activo cíclico dependiente de la escasez y pasa a ser un barómetro de la política monetaria mundial. En este contexto, los traders que sigan anclados a los patrones del pasado podrían perder el tren del nuevo paradigma.
El futuro del BTC, según Hayes, ya no se mide en bloques ni en halvings, sino en flujos de capital global. «El rey ha muerto, larga vida al rey», concluye, sugiriendo que un nuevo ciclo está en marcha: más largo, más líquido y, quizás, más impredecible.
