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En un estudio de reciente publicación, la ONU arremetió fuertemente contra Bitcoin por presuntas características de contaminación ambiental. El trabajo acusa a la principal de las criptomonedas de ser una amenaza contaminadora con gran impacto en el clima, el agua y la tierra.
A pesar de que la acusación de contaminación de la moneda digital es debatible, los detractores la consideran un hecho consumado. En consecuencia, la misma es el principal foco de problemas que enfrenta el activo, particularmente en el sector de la minería digital.
En este último punto hace especial énfasis el reporte. Por otro lado, se destaca que la actividad minera es una de las que cuenta con mayor velocidad de cambio hacia energías renovables.
Pero lo de arriba no lo menciona el informe. De tal manera, con este episodio, podría renacer la cíclica narrativa que intenta frenar la adopción de la criptomoneda pionera.
La ONU no muestra mayor simpatía por Bitcoin
El mencionado informe que arremetió duramente contra Bitcoin fue creado por la Universidad de la ONU Earth’s Future. El mismo no contiene mayores concesiones a la criptomoneda, al tiempo que repite la narrativa de los detractores.
Por ejemplo, compara el auge de Bitcoin con la fiebre del oro, la cual generó la explotación minera sin control. «El auge del mercado de las criptomonedas es comparable a la fiebre del oro. Sin embargo, este apasionante mercado tiene un lado oscuro oculto. La minería de criptomonedas puede tener importantes impactos ambientales en el clima, el agua y la tierra», apuntan.
El trabajo se centra en el estudio de unas 76 naciones mineras de Bitcoin entre 2021 y 2022. En ese entonces, la red de la moneda consumía 173.42 teravatios por hora de energía. El resultado de esto en emisiones sería de 84 mil millones de libras de carbono enviados a la atmósfera.
Por otro lado, el estudio remarca la fuerte dependencia de la minería digital de energía generada por combustible fósil. En este caso, el carbón ocuparía un 45% y el gas 21%. En tanto, la energía proveniente de fuentes renovables, como la hidroelectricidad, tendría apenas un 16%. Un 9% tendría su origen en la energía nuclear. Paralelamente, la energía solar provee un 2% y un 5% la eólica.
Existen estudios más recientes que resaltan la exageración de estos supuestos. De cualquier modo, la ONU arremetió contra Bitcoin sin tomar en cuenta otras fuentes y estudios.
Las emisiones fueron exageradas
En la otra cara de la moneda, se cuentan otros estudios de gran importancia. Por ejemplo, el centro de energías alternativas de la Universidad de Cambridge tiene su propia medición de impacto ambiental de la minería digital de Bitcoin. Luego de años de hablar de una gran emisión de gases de efecto invernadero, el CBECI reconoció que exageró.
En un reporte de CriptoTendencia de septiembre de este año, se detallan los ajustes de los expertos de este centro. Particularmente, explican que las fuentes de energía limpia que alimentan la industria minera son mayores a lo supuesto. Asimismo, remarcan que el impacto cuenta con una naturaleza de tendencia decreciente.
Lo último quiere decir que las emisiones tienden a bajar debido a la eficiencia de los nuevos equipos mineros. Los equipos viejos y más contaminantes van quedando obsoletos dado que consumen más energía y tienen menor poder de cómputo. Eso motiva a las empresas a deshacerse de ellos a un ritmo acelerado.
Con esto en perspectiva, se podría decir que el informe de la ONU sobre Bitcoin es unilateral en sus conclusiones.

















