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Espacio patrocinadoLa historia de una jubilada israelí que no pudo depositar las ganancias que obtuvo de Bitcoin en su banco ha capturado la atención de muchos. Este incidente pone de relieve algunos de los desafíos y barreras que aún enfrentan los inversores en criptomonedas en todo el mundo.
Introducción a la historia
Esther Freeman, una jubilada israelí de 70 años, invirtió NIS 10.000 ($2.700) en Bitcoin en 2013. Para julio de 2021, su inversión había crecido a NIS 1 millón ($273.000). Sin embargo, el Banco Hapoalim, el segundo banco comercial más grande de Israel, inicialmente le negó la posibilidad de depositar sus ganancias.
Regulaciones y defensa del banco
El banco argumentó que estaba actuando bajo nuevas regulaciones y que la compra de Freeman no se realizó a través de una entidad regulada o supervisada. Las regulaciones recientes del Banco de Israel intentan abordar las preocupaciones de AML/CFT, lo que hizo que el banco rechazara el depósito, según reporta Blockworks.
Lucha legal y acuerdo
Freeman demandó al banco en 2021, lo que llevó a una batalla legal de dos años. Finalmente, ambas partes llegaron a un acuerdo, con cada una pagando sus propias costas legales. Los términos del acuerdo no fueron revelados, pero el caso fue desestimado.
Implicaciones y contexto
Este caso destaca los desafíos que enfrentan los inversores en criptomonedas en Israel y en todo el mundo. A pesar de las ganancias significativas que se pueden obtener en el mercado de activos digitales, las regulaciones y las políticas bancarias pueden crear obstáculos para acceder a los fondos.
