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Bitcoin: ¿el futuro de las monedas y la pesadilla para el planeta?

La preservación y protección del medio ambiente se ha convertido en una prioridad a nivel internacional. La mayoría de las potencias han unido esfuerzos para generar políticas internas que minimicen lo mayor posible el impacto ambiental negativo causado por el hombre. Sin embargo, un elemento con el que no contaban ha llegado para unirse a las amenazas ambientales: la minería de criptomonedas.

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La preservación y protección del medio ambiente se ha convertido en una prioridad a nivel internacional. La mayoría de las potencias han unido esfuerzos para generar políticas internas que minimicen lo mayor posible el impacto ambiental negativo causado por el hombre. Sin embargo, un elemento con el que no contaban ha llegado para unirse a las amenazas ambientales: la minería de criptomonedas.

La minería de monedas digitales se ha convertido en una de las actividades que consumen mayor electricidad en el mundo. Esto se debe a que es un proceso fundamental para el funcionamiento de la mayoría de las criptomonedas, la verificación de las transacciones y su registro en la cadena de bloques. Además, minar se ha presentado como un negocio donde hay muchas oportunidades de ganar algo de dinero.

Por ejemplo, para Bitcoin, aproximadamente cada 10 minutos un minero debe confirmar la autenticidad de un grupo de transacciones hechas con la moneda digital y añadirlas a la Blockchain. Por esto, puede ganarse un estimado de hasta 85.000 dólares por bloque.

El proceso de minería es una gran competencia, donde la velocidad de los mineros lo es todo. Se trata de resolver problemas matemáticos en el menor tiempo posible, quién logré dar con la solución primero gana la recompensa. Para esto se necesitan fundamentalmente dos cosas: una pieza especializada de hardware para minar y electricidad.

Y es aquí donde inician los problemas. La red de Bitcoin consume alrededor de 71 TWh de electricidad por año y la de Ethereum 20,5 TWh. Esto quiere decir que el consumo eléctrico de las dos criptomonedas más utilizadas es casi igual que el de los Emiratos Árabes Unidos, quienes consumen 96 TWh anuales, reporta CryptoGlobe.

La potencia computacional necesaria para resolver los problemas matemáticos de la minería, es la razón por la que tanta electricidad es consumida. Y mientras el precio de las criptomonedas suba y más mineros deseen extraer los códigos, la dificultad de los problemas matemáticos aumentará y la energía requerida para su resolución será mayor. Un ejemplo sencillo de esto es Islandia, que está usando más energía para la minería de Bitcoin que para abastecer a sus hogares.

El gran problema de esto es que la mayoría de la electricidad consumida para minar no proviene de fuentes renovables. Islandia es una de las pocas excepciones que ha logrado cubrir la mayoría de su consumo eléctrico con energías verdes, por lo que el impacto de la minería es menor.

Sin embargo, los mayores consumidores de electricidad por minería se abastecen con energías altamente contaminantes. China, de donde proviene 60% del consumo energético por minar, sigue generando electricidad por fuentes no renovables.

Afortunadamente, existen diversas iniciativas que están utilizando la tecnología Blockchain para disminuir el impacto ambiental que tiene las criptomonedas y fomentar el mejor uso y consumo de la energía. Un ejemplo de ello es Solar Alliance, una compañía canadiense que está construyendo una granja solar de 3 megavatios que se puede alquilar a los mineros.

Sin embargo, estas iniciativas son pocas y el consumo energético mucho. Las criptomonedas pueden ser consideradas por muchos el futuro de las monedas, de las transacciones y la economía. Pero, también hay que recordar que muchos tienen opiniones bastante negativas sobre ellas; y si a eso se le agrega el impacto ambiental negativo que generan, puede que el futuro de las monedas digitales no sea tan brillante como se espera.

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