La victoria demócrata en las elecciones legislativas de Estados Unidos del 3 de noviembre reactivó las propuestas para limitar la expansión de la infraestructura de inteligencia artificial. Varios legisladores quieren que el próximo Congreso discuta una pausa para los centros de datos o para el desarrollo de los modelos más avanzados, mientras que en los estados el debate se concentra en los permisos de construcción.
La infraestructura tecnológica tuvo peso en la campaña. El 56% de los votantes encuestados calificó la IA y los centros de datos como un factor decisivo o importante para su voto, y el 65% de ese grupo dijo haber respaldado a un candidato demócrata al Congreso, según el sondeo de CNBC.
La inquietud también llegó a la Bolsa. Las ventas de acciones ligadas a la expansión de la IA se intensificaron el jueves, con los fabricantes de chips entre los más castigados, mientras los inversores evaluaban el efecto de posibles restricciones sobre los proyectos.
Una moratoria nacional vuelve al debate
Bernie Sanders, senador independiente de Vermont que integra la bancada demócrata, interpretó los resultados de las consultas locales como respaldo a un freno federal. El miércoles pidió una «moratoria nacional inmediata para los centros de datos» y citó las restricciones que los votantes apoyaron en distintas comunidades en su publicación.
En marzo, Sanders y la representante Alexandria Ocasio-Cortez propusieron suspender la construcción y ampliación de instalaciones de IA hasta que el Congreso apruebe salvaguardas. Entre las condiciones para levantar la pausa figuran medidas para proteger a los trabajadores y evitar que el costo eléctrico de los proyectos se traslade a los usuarios, según el proyecto.
La pausa al desarrollo de modelos avanzados
La representante de Arizona Yassamin Ansari puso el foco en el desarrollo de modelos. Pidió que la mayoría demócrata impulse desde el primer día una pausa para la IA avanzada, reglas para la industria y una prohibición de la superinteligencia artificial. Greg Casar, presidente del bloque progresista del Congreso, respaldó su mensaje.
Una pausa al desarrollo de modelos afectaría las actividades de los laboratorios, mientras que una moratoria a la construcción actuaría sobre los proyectos de infraestructura. El alcance de cada medida dependerá del texto que se discuta y de los apoyos que reúna en el próximo Congreso.
Texas y Pensilvania toman caminos distintos
En Texas, la gobernadora electa Gina Hinojosa prometió durante la campaña detener las nuevas aprobaciones hasta que la legislatura estatal establezca protecciones para los residentes. El estado concentra el 27% de la capacidad proyectada de centros de datos del país, según Wells Fargo, lo que da peso nacional a su postura de campaña.
En Pensilvania, Josh Shapiro ya firmó en agosto una orden ejecutiva que retiró los proyectos de centros de datos de IA del trámite acelerado. El estado exige las autorizaciones locales antes de conceder sus permisos y estableció condiciones sobre costos de electricidad, consumo de agua y participación de las comunidades, detalladas en el comunicado.
La escala del consumo eléctrico ayuda a explicar por qué los permisos generan tanta disputa. El Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley estima que los centros de datos podrían absorber el 11,8% de la electricidad de Estados Unidos en 2030 en su escenario central, con un rango del 9,5% al 15,3% según los supuestos de su informe.
