Los validadores de la red Polygon evalúan una propuesta de hard fork, o actualización del protocolo, para recuperar aproximadamente 70.49 millones de tokens POL. Los fondos permanecen bloqueados en cinco direcciones vinculadas a dos incidentes de seguridad registrados a finales de octubre. La medida busca transferir los activos a billeteras de recuperación designadas por Polymarket y Binance.
La propuesta de mejora de Polygon, presentada el 4 de noviembre, identifica las direcciones controladas por los atacantes. Los productores de bloques ya habían incorporado estas cuentas a una lista de bloqueo temporal, a petición de las empresas afectadas. Sin embargo, el mecanismo actual permite impedir el movimiento de los activos, pero no devolverlos a sus propietarios sin modificar las reglas de consenso de la red.
El valor estimado de los tokens bloqueados ronda los $6.8 millones, aunque esta cifra depende de la cotización de POL. Del total afectado, 23.86 millones de POL corresponden al incidente de Polymarket, distribuidos en cuatro direcciones, mientras que los otros 46.63 millones están vinculados al ataque sufrido por Binance. La propuesta establece que la operación no modificará la oferta total de la criptomoneda.
Uno de los aspectos más relevantes es que el hard fork permitiría reasignar los saldos sin necesidad de contar con las claves privadas de los atacantes. Esta posibilidad abre un debate sobre sus implicaciones para la descentralización de Polygon. Aunque la medida podría facilitar la recuperación de fondos robados, también plantea interrogantes sobre los límites de intervención de los validadores y la confianza en la inmutabilidad de la blockchain.
Mecanismo de reasignación de fondos y análisis de los ataques
El borrador técnico establece que, al activarse la actualización en un bloque previamente determinado, el protocolo consultará los saldos de las cinco direcciones identificadas. Posteriormente, reducirá esos balances a cero y acreditará las cantidades correspondientes en las billeteras de recuperación designadas. Este procedimiento se limitará exclusivamente al token nativo POL y no afectará otros activos de la red.
Según los informes de los incidentes, Polymarket sufrió la vulneración de un script de un proveedor externo, que permitió a los atacantes utilizar sesiones activas de usuarios para vender posiciones y transferir fondos. Por su parte, Binance reportó un acceso no autorizado a su infraestructura interna de firma de transacciones. Antes de ejecutar la actualización, ambas empresas deberán demostrar que controlan las direcciones destinadas a recibir los activos recuperados.
La propuesta reconoce que esta intervención constituye una medida excepcional que no debería convertirse en una práctica habitual dentro del ecosistema. Sus promotores argumentan que la recuperación se justifica por la trazabilidad de los fondos robados, el reconocimiento público de los incidentes y las solicitudes de las empresas afectadas.
Sin embargo, la modificación también presenta riesgos técnicos: los nodos que no actualicen su software podrían continuar operando bajo reglas incompatibles con las de la red actualizada.
Calendario de gobernanza y próximos pasos para la red
La propuesta será presentada este jueves 5 de noviembre durante la reunión de gobernanza del protocolo Polygon. Si recibe la aprobación correspondiente, los desarrolladores estiman que necesitarán aproximadamente dos semanas para preparar la actualización y realizar las pruebas en la red Amoy. Por el momento, no existe una fecha definida para su implementación en la red principal.
Antes de proceder con la activación definitiva, será necesario completar la revisión técnica de los desarrolladores de Bor, obtener la aprobación mediante el proceso de gobernanza y verificar las direcciones de recuperación. También se realizará una nueva comprobación de los saldos afectados y se publicarán los resultados para garantizar la transparencia del procedimiento.
De concretarse, la actualización representaría una intervención extraordinaria en el funcionamiento de Polygon, con posibles implicaciones para futuros debates sobre seguridad y descentralización.
