La contundente victoria demócrata en las elecciones legislativas de Estados Unidos provocó una importante reacción en los mercados financieros. Los principales metales preciosos registraron avances, impulsados por el debilitamiento del dólar estadounidense y la caída de los rendimientos de los bonos del Tesoro. En particular, el precio del oro consiguió recuperar la barrera psicológica de los $4.000 por onza troy durante la jornada de este miércoles.
Según datos de Goldprice, al momento de redactar esta nota, el metal precioso cotizaba alrededor de $4.034 por onza. Para Salah-Eddine Bouhmidi, jefe de mercados de IG Europe, recuperar el nivel de los $4.000 representa una señal relevante para los inversores. Sin embargo, la atención se concentra ahora en la siguiente zona de resistencia, comprendida entre los $4.046 y los $4.073.
En un reciente análisis, el especialista explica que una ruptura sostenida de esa zona podría fortalecer la recuperación del oro. Por el contrario, un rechazo mantendría vigente la presión bajista que caracteriza su tendencia reciente, con la posibilidad de que el precio vuelva a situarse por debajo de los $4.000.
Más allá del análisis técnico, diversos factores económicos y políticos están influyendo en los flujos de capital hacia los metales preciosos. Uno de los principales es la victoria demócrata en ambas cámaras del Congreso estadounidense, que podría dificultar la aprobación de nuevos programas de gasto impulsados por la Casa Blanca. Esta perspectiva ha contribuido a reducir los rendimientos de los bonos del Tesoro y a debilitar el dólar, favoreciendo la recuperación del oro.
A esto se suma la incertidumbre sobre la respuesta del presidente Donald Trump al nuevo equilibrio político, especialmente en materia fiscal, comercial y de política exterior.
El oro podría subir ante la respuesta de la Casa Blanca al nuevo mapa político
El triunfo demócrata en el Congreso introduce nuevas limitaciones para la agenda legislativa de Trump, aunque estas comenzarán a materializarse cuando los nuevos representantes asuman sus cargos en enero de 2027. La posibilidad de enfrentamientos entre el Ejecutivo y el Legislativo podría incrementar la incertidumbre política y favorecer la demanda de activos considerados refugio, como el oro.
Por otra parte, las dificultades para aprobar nuevos programas de gasto podrían moderar las expectativas de endeudamiento del Gobierno estadounidense. Este escenario favorecería una reducción de los rendimientos de los bonos del Tesoro, aunque no implicaría necesariamente una disminución inmediata de la deuda pública.
Cuando los rendimientos retroceden, el oro suele ganar atractivo frente a los instrumentos de renta fija, ya que el metal no genera intereses. Asimismo, un dólar más débil facilita su adquisición para inversores que operan con otras divisas.
Estas condiciones podrían favorecer una recuperación adicional del oro durante las próximas sesiones. Además, si la menor presión fiscal contribuye a moderar las expectativas de inflación y permite a la Reserva Federal adoptar una política monetaria menos restrictiva, el metal podría beneficiarse. Sin embargo, las decisiones del banco central dependerán principalmente de la evolución de los precios, el empleo y la actividad económica.
Otro factor relevante es la demanda de oro por parte de los bancos centrales. Según el Consejo Mundial del Oro, estas instituciones realizaron compras netas de 61 toneladas durante septiembre, el mayor volumen mensual de 2026 hasta ese momento.
China y Polonia encabezaron las adquisiciones, mientras que las compras acumuladas alcanzaron las 228 toneladas entre enero y septiembre. Aunque esta cifra representa una disminución interanual del 7%, confirma la continuidad del interés institucional por el metal precioso.
¿Es posible una caída del precio del oro?
Pese a la recuperación reciente, el oro todavía enfrenta riesgos que podrían interrumpir su avance. La superación de los $4.000 constituye una señal favorable, pero no garantiza el inicio de una nueva tendencia alcista. Por ello, resulta importante identificar los factores que podrían provocar una nueva corrección durante las próximas semanas.
Uno de los principales riesgos es un repunte de la inflación estadounidense. Si los próximos indicadores económicos muestran presiones persistentes sobre los precios, la Reserva Federal podría mantener las tasas de interés elevadas durante más tiempo o considerar nuevos incrementos.
Este escenario favorecería un aumento de los rendimientos de los bonos y podría fortalecer al dólar, reduciendo el atractivo relativo del oro. Además, cualquier sorpresa positiva en los datos de empleo podría modificar las expectativas del mercado sobre la política monetaria.
Otro riesgo proviene de una eventual liquidación generalizada en los mercados financieros. Durante episodios de fuerte volatilidad, algunos inversores venden posiciones en oro para obtener liquidez o cubrir llamadas de margen, incluso cuando el metal funciona habitualmente como refugio.
A esto se suma la posibilidad de una toma de ganancias después del repunte reciente. Desde el punto de vista técnico, Bouhmidi identifica la zona de $4.046 a $4.073 como una resistencia decisiva. Un nuevo rechazo podría dirigir la atención hacia los soportes situados entre $3.874 y $3.894 por onza.
