¿Deberían los inversores aprovechar el desplome de las acciones de Intel para tomar posiciones? Tras la presentación de sus resultados del tercer trimestre, varios analistas de Wall Street recomiendan mantener la cautela, ante la incertidumbre sobre cuándo la compañía logrará recuperar su impulso operativo.
Las acciones se desplomaron un 28,58% el viernes 30 de octubre, hasta cerrar en $65,76, registrando su peor jornada bursátil desde 1974. La caída resulta especialmente significativa para una compañía que acumulaba una revalorización cercana al 150% en 2026 antes de que su informe trimestral despertara nuevas dudas sobre su recuperación.
Aunque Intel superó las estimaciones de beneficios, con ganancias ajustadas de $0,52 por acción e ingresos de aproximadamente $16.500 millones, los inversores reaccionaron negativamente ante sus perspectivas. La debilidad del mercado de computadoras personales, agravada por el encarecimiento de los chips de memoria, continúa afectando sus operaciones.
A esto se suman las restricciones de suministro en el segmento de servidores, que limitan su capacidad para aprovechar la creciente demanda vinculada a la Inteligencia Artificial. Además, la previsión de ingresos para el cuarto trimestre, situada entre $15.000 y $16.000 millones, quedó considerablemente por debajo de las expectativas de Wall Street.
A continuación, se analizan los principales desafíos operativos de Intel, las reacciones de los analistas y las perspectivas de recuperación de sus acciones.
Los dos grandes desafíos que enfrentan las acciones de Intel
Intel atraviesa una situación compleja: una demanda debilitada de procesadores para computadoras personales y una capacidad de producción insuficiente para satisfacer el creciente interés por sus chips para servidores, impulsado por la expansión de la IA.
Uno de los principales problemas es el desajuste en la planificación industrial. Según Jay Goldberg, analista de Seaport Research, la compañía produjo demasiados procesadores para PC en un período de desaceleración y una cantidad insuficiente para servidores. Este desequilibrio refleja errores en las previsiones de demanda y dificultades para adaptar rápidamente su capacidad productiva.
Sin embargo, el segmento de centros de datos e IA continúa mostrando fortaleza. Durante el tercer trimestre, sus ingresos aumentaron un 78% interanual, hasta alcanzar los $7.300 millones. Este crecimiento refleja la elevada demanda de procesadores destinados a centros de datos, aunque las restricciones de suministro impiden aprovechar plenamente esta oportunidad.
El CEO de Intel, Lip-Bu Tan, destacó las perspectivas de crecimiento de los procesadores para servidores, pero reconoció los problemas de capacidad productiva. A estas dificultades se sumó un incidente ocurrido en octubre en una planta de fabricación en Israel, cuya interrupción operativa podría reducir los ingresos en aproximadamente $600 millones durante dos trimestres.
La reacción de Wall Street: oleada de degradaciones y divisiones
La publicación de los resultados provocó numerosos ajustes en las recomendaciones de las principales firmas de inversión:
- Degradaciones a neutral: Bank of America, Roth Capital Partners y Seaport Research Partners redujeron sus recomendaciones sobre Intel de «Comprar» a «Neutral», debido a las dificultades operativas y las perspectivas de crecimiento.
- Recortes de precios objetivo: JPMorgan mantuvo su recomendación «Neutral», pero redujo su precio objetivo de $85 a $80. Goldman Sachs también mantuvo su calificación neutral y recortó su objetivo de $150 a $100.
- Posturas alcistas: New Street Research había elevado su recomendación a «Comprar» antes de los resultados. Por su parte, John Vinh, de KeyBanc, mantuvo una visión favorable sobre Intel, aunque redujo su precio objetivo de $155 a $140, considerando que los problemas operativos podrían ser temporales.
¿Cuándo se recuperarán las acciones de Intel?
Para analistas como Goldberg, las acciones podrían atravesar un período de consolidación mientras la compañía resuelve sus problemas de producción. En este escenario, destacan tres factores que podrían determinar su recuperación:
- Segunda mitad de 2027: Intel espera ampliar progresivamente su capacidad de producción para atender la demanda de procesadores destinados a servidores, aunque persisten incertidumbres sobre los plazos.
- Estabilización del negocio de PC: la debilidad del mercado podría prolongarse durante el primer semestre de 2027, con una eventual recuperación posterior si mejoran las condiciones de demanda y los inventarios.
- Perspectivas hacia 2030: KeyBanc considera que la valoración de Intel debe contemplar el potencial a largo plazo de su negocio de fabricación de semiconductores para terceros (foundry), cuya rentabilidad dependerá de captar nuevos clientes y ejecutar sus planes industriales.
Cabe destacar que el desplome también afectó la inversión del Gobierno estadounidense, propietario de aproximadamente 433 millones de acciones de Intel. La caída bursátil redujo el valor de esta participación en unos $11.400 millones durante la jornada. Sin embargo, considerando su precio de adquisición de $20,47 por acción, la posición estatal todavía acumula ganancias no realizadas cercanas a los $19.600 millones.
Elementos a considerar a la hora de establecer la estrategia
Aunque la expansión del negocio de fundición y la demanda de procesadores para centros de datos ofrecen oportunidades a largo plazo, Intel todavía debe demostrar que puede superar sus restricciones de producción y mejorar la rentabilidad de sus inversiones.
Para los inversores, las opiniones predominantes entre las firmas que revisaron sus perspectivas apuntan a mantener la cautela. La evolución del mercado de PC, la recuperación de la capacidad productiva y los próximos resultados trimestrales serán fundamentales para evaluar si el desplome representa una oportunidad de compra o refleja problemas que podrían prolongarse durante 2027.
