Teherán asegura haber preparado una nueva estrategia militar para responder a cualquier eventual ataque de Estados Unidos o Israel. El secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Mohsen Rezaei, advirtió que la respuesta podría ser más devastadora que las registradas durante los enfrentamientos anteriores.
En una publicación en X, afirmó que «el nuevo plan operativo de Irán no seguirá las reglas con las que están familiarizados», en una clara advertencia a Washington y Tel Aviv.
En paralelo, la navegación comercial en las inmediaciones de la península arábiga continúa enfrentando graves amenazas por los ataques contra embarcaciones mercantes. La creciente inseguridad marítima ha contribuido a elevar los precios internacionales del petróleo, con los contratos del Brent acercándose a los $110 por barril.
Por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abbas Araghchi, reiteró que Teherán no está dispuesto a renunciar a sus derechos soberanos, aunque mantiene abierta la posibilidad de retomar las negociaciones diplomáticas.
Mientras tanto, el presidente estadounidense, Donald Trump, descartó recurrir a armas nucleares o desplegar tropas terrestres contra Irán. Sin embargo, las tensiones militares en el estrecho de Ormuz continúan amenazando el transporte de hidrocarburos y presionando los precios internacionales de los combustibles. El encarecimiento de la gasolina y el diésel representa un desafío adicional para la Casa Blanca, especialmente a pocas semanas de las elecciones de medio término.
En el ámbito político, los datos recientes sobre financiación electoral muestran un panorama favorable para numerosos candidatos demócratas. Según diversos informes, el partido supera a sus rivales republicanos en recaudación directa en varias contiendas decisivas para el Senado.
Esta ventaja financiera podría fortalecer sus campañas de cara a las elecciones del 3 de noviembre, aunque también existe una importante movilización de recursos por parte de grandes donantes y organizaciones vinculadas al Partido Republicano.
La banca central advierte sobre el impacto de los fondos de cobertura en los bonos
En el ámbito financiero, la subgobernadora del Banco de Inglaterra, Sarah Breeden, advirtió sobre los crecientes riesgos para la estabilidad de los mercados de deuda soberana. Según explicó, la mayor participación de los fondos de cobertura en estos mercados incrementa la posibilidad de que una perturbación financiera localizada termine extendiéndose hacia otras economías y desencadene episodios de volatilidad internacional.
Durante una entrevista con CNBC, la funcionaria destacó que la composición de los inversores en los mercados de bonos gubernamentales ha experimentado una transformación significativa. Breeden señaló que «ya no se trata principalmente de inversores tradicionales, como aseguradoras y fondos de pensiones, sino cada vez más de fondos de cobertura», a los que describió como participantes sensibles a los precios, altamente apalancados y con operaciones internacionales.
Por su parte, el Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió que los fondos de cobertura acumulan aproximadamente $13 billones en activos brutos a escala global, más del triple que en 2013. El organismo señaló que el uso intensivo de apalancamiento puede amplificar las fluctuaciones de los mercados cuando estos participantes se ven obligados a liquidar posiciones rápidamente.
Esta vulnerabilidad adquiere especial relevancia en un contexto de elevados rendimientos de la deuda soberana en Estados Unidos, Reino Unido y Francia, donde las preocupaciones fiscales y las presiones inflacionarias continúan condicionando a los inversores.
Exención de sanciones a Rusia desata controversia con Ucrania
En el plano político, Donald Trump firmó una orden ejecutiva que suspende la aplicación de varias disposiciones de la Ley Graham, recientemente aprobada para endurecer las sanciones contra Rusia. La decisión, justificada por la Casa Blanca como una medida de interés nacional, se produce en medio de los esfuerzos de Washington por contener los elevados precios energéticos.
La flexibilización también coincide con un acuerdo para permitir la comercialización de diésel ruso, una iniciativa que ha provocado fuertes críticas tanto en el Congreso estadounidense como en Ucrania.
El presidente ucraniano, Volodymyr Zelenskyy, condenó la decisión de Washington al considerar que debilita la presión internacional sobre Moscú. En una publicación en X, el mandatario afirmó que «la decisión de deshacer todo esto, de bloquearlo todo, me parece incorrecta. Definitivamente, solo ayuda a los rusos». Zelenskyy advirtió que estas concesiones podrían fortalecer la posición del Kremlin y alentar la continuidad de las operaciones militares contra territorio ucraniano.
Las críticas también llegaron desde el propio Congreso estadounidense, donde legisladores demócratas y republicanos cuestionaron la flexibilización de las sanciones. Algunos consideraron que la medida representa una concesión que favorece económicamente a Moscú en plena guerra.
En contraste, el enviado económico ruso Kirill Dmitriev celebró la decisión como un avance importante para las relaciones bilaterales. Esta controversia se suma a las recientes fricciones entre Washington y Kiev, marcadas también por los desacuerdos sobre la cooperación militar y el intercambio de inteligencia estadounidense.
