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Espacio patrocinadoChristine Lagarde usó su cuenta de X para recordar que el Banco Central Europeo (BCE) busca tiendas online dispuestas a probar el euro digital en el piloto previsto para 2027. El Eurosistema abrió la convocatoria a mediados de septiembre y admite solicitudes hasta las 17:00, hora central europea, del 27 de octubre, con una sesión informativa el 6 de octubre.
La llamada se dirige a comercios electrónicos y de comercio móvil que operen en la eurozona. Cobrarán con una versión beta del euro digital durante un ejercicio de 12 meses que arrancaría en el segundo semestre de 2027.
La participación es voluntaria y no remunerada, y el BCE evaluará a los candidatos por su alcance de mercado, su preparación operativa y su idoneidad para el ejercicio.
Una pieza que faltaba
Las tiendas se suman a la estructura que el BCE armó en julio, cuando seleccionó a 36 proveedores de servicios de pago entre más de 50 candidaturas para operar el piloto en el propio BCE y en 19 bancos centrales nacionales.
Una parte de esos proveedores distribuirá la moneda beta y otra incorporará comercios para que puedan aceptarla, de modo que las tiendas elegidas tendrán que trabajar con ellos para conectar el nuevo método a su proceso de pago.
La señal
El BCE completa el circuito. Hasta ahora había construido la oferta, con proveedores capaces de distribuir y procesar pagos, y ahora va al punto donde un medio de pago se juega su existencia, que es la caja.
Lagarde lo plantea al hablar de las expectativas de los clientes y las necesidades de los comercios. En este tramo la medición relevante es operativa: cuánto cuesta integrar el euro digital en un checkout real y cuánta fricción encuentra quien paga.
Que la participación sea gratuita y sin compensación convierte la propia convocatoria en un termómetro. El número y el perfil de las tiendas que se presenten mostrarán cuánto interés genuino existe del lado del comercio, un actor que hasta ahora había quedado en segundo plano frente a bancos y fintech.
El ruido
Durante el piloto, quienes paguen con euros digitales serán empleados del Eurosistema, no el público general, y usarán una versión de prueba sin curso legal que replica el diseño previsto en la propuesta de ley.
Nada de lo que ocurra en el piloto decide la emisión, que el BCE condiciona a la aprobación de la legislación europea. El ejercicio medirá si el sistema funciona, mientras la pregunta de si Europa quiere una moneda digital de banco central sigue en manos del legislador.
