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Espacio patrocinadoEl mercado Forex amaneció el martes con un dato que pocos operadores esperaban ver tan rápido: el yen japonés cayó hasta 162,27 unidades por dólar, su cotización más débil frente al billete verde desde 1986.
La cifra, que conjuga cuatro décadas de historia monetaria en un solo tick, devolvió al primer plano la pregunta que el Ministerio de Finanzas de Japón intenta esquivar desde hace meses: ¿cuándo volverá a intervenir Tokio para frenar la sangría?
La presión sobre la divisa japonesa no es un episodio aislado, sino el desenlace previsible de una dinámica que viene gestándose desde principios de año, alimentada por la brecha entre las tasas estadounidenses y las japonesas, la guerra en Irán y un mercado especulativo que olfateó la oportunidad mucho antes de que las velas semanales lo confirmaran.

La cuenta regresiva hacia la intervención
El yen acumula una caída cercana al 2% en el segundo trimestre y encadena su cuarto trimestre consecutivo a la baja, una racha que no se repetía desde el ciclo de 2022, cuando llegó a hilvanar siete trimestres negativos. La diferencia es que esta vez la munición de Tokio luce más limitada y los argumentos para una nueva intervención chocan contra un dólar que parece no querer ceder terreno.
Carol Kong, estratega cambiaria de Commonwealth Bank of Australia, sintetizó el dilema en una frase que ya circula en las mesas: es una cuestión de cuándo, no de si, el Ministerio de Finanzas vuelve a intervenir para sostener al yen. Sin embargo, la propia Kong advierte que ninguna intervención logrará revertir la tendencia de fondo en el USD/JPY, par para el que su firma proyecta una continuidad alcista hasta 164 a comienzos de 2027.
Las intervenciones recientes ya consumieron alrededor de 11,7 billones de yenes, equivalentes a unos 72.250 millones de dólares, sin lograr más que respiros pasajeros. Los especuladores, lejos de retirarse, reconstruyeron sus posiciones cortas netas hasta cerca de 11.300 millones de dólares según el último reporte semanal del regulador estadounidense, una cifra que ronda máximos de dos años.
El dólar y la Fed, el otro lado de la ecuación
El índice dólar retrocedió 0,26% en la sesión previa y se ubicaba en 101,6, aunque mantiene una ganancia trimestral del 1,3% que confirma quién manda en el tablero. La tracción del billete verde se apoya en una Reserva Federal que sorprendió con un giro hawkish después de tres meses de nóminas más fuertes de lo previsto, lo que llevó a los operadores a descontar un 63% de probabilidad de un alza de tasas en septiembre.
El termómetro decisivo llegará el jueves con el reporte de empleo de junio en Estados Unidos. Una encuesta de Reuters proyecta la creación de 110.000 puestos de trabajo y una tasa de desempleo estable en 4,3%.
Matt Simpson, analista senior de mercados de StoneX, planteó la lectura técnica: el Ministerio de Finanzas japonés intervendrá si puede, pero hoy nada en el mercado lo acompaña, porque está nadando contra la corriente de una Fed hawkish.
El resto del tablero no escapa al pulso del dólar
En el mundo Forex más allá del par estrella, el euro se sostuvo en 1,1416 dólares y la libra esterlina cotizó a 1,3251. El dólar australiano cedió 0,15% hasta 0,6876, mientras que el kiwi neozelandés se movía en 0,5647. La fotografía agregada confirma que la fortaleza estadounidense atraviesa todas las cruzadas, aunque con intensidades distintas.
A esa escena se sumó el dictamen de la Corte Suprema de Estados Unidos rechazando el intento de Donald Trump de remover a la gobernadora de la Fed, Lisa Cook, un fallo que disipó parte de la incomodidad institucional sobre la independencia del banco central.
En paralelo, los equipos negociadores de Estados Unidos e Irán tenían previsto llegar a Doha esta semana, aunque Teherán negó que existiera reunión confirmada y los misiles cruzados durante el fin de semana siguieron poniendo a prueba el alto el fuego provisorio.
Mientras esas piezas no terminen de acomodarse, el mercado Forex seguirá vigilando el tablero con la sensación de que la próxima decisión grande no vendrá de Tokio ni de Washington, sino de un dato económico que cambie la conversación.
-Mr. Market
