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Espacio patrocinadoLa segunda mayor criptomoneda del mercado, Ethereum (ETH), experimentó movimientos de acumulación notables en las últimas horas. Diversas instituciones financieras y las denominadas ballenas de Ethereum aprovecharon el retroceso del precio para adquirir grandes volúmenes del activo. Las compras estratégicas se ejecutaron en un escenario de alta volatilidad, donde el precio del token registra variaciones considerables.
El criptoactivo experimenta ahora una nueva caída diaria del 5%, acumulando un retroceso neto del 10,2% durante las últimas 7 jornadas. Esto se produce tras un breve período de estabilización en el que el volumen total transaccionado en los exchanges globales se había estabilizado alrededor de los $15.420 millones.
Sin embargo, el rebote técnico duró poco y el precio de la moneda no logró establecerse por encima de la zona de peligro. Ahora el token cotiza nuevamente por debajo de los $1.600 por unidad, según CoinMarketCap.
Los compradores necesitan impulsar el valor del activo de manera limpia por encima de la importante resistencia de los $1.800. El sentimiento de los operadores minoristas se mantiene cauteloso debido a factores técnicos adversos y a la reducción de posiciones.
Este debilitamiento de las cotizaciones coincide con un incremento en las salidas netas de capitales de los fondos cotizados en bolsa (ETF). Adicionalmente, el descenso en el interés abierto del mercado de derivados obligó a los inversores a adoptar posturas operativas más defensivas. Los analistas fijan ahora su atención en el comportamiento de los soportes inmediatos ante la posibilidad de nuevas presiones.
Los fondos cotizados en bolsa registran retiros consecutivos de capital
Los instrumentos financieros regulados basados en el precio al contado de la criptomoneda continúan ejerciendo una presión de venta considerable en la bolsa. Datos recientes revelaron que estos vehículos de inversión reportaron salidas netas superiores a los $30 millones durante la sesión del miércoles. El fondo administrado por Fidelity lideró el volumen de retiros institucionales de la jornada.
Esta racha de reembolsos acumuló 5 días consecutivos de contracciones monetarias dentro del mercado de valores estadounidense. La jornada previa de negociaciones había registrado un drenaje de recursos aún mayor, alcanzando pérdidas netas por encima de los $82 millones. La constante salida de capital corporativo dificulta de forma directa la estabilización de los precios del activo digital en las bolsas.
Los flujos operativos de estos fondos tradicionales demuestran que la demanda institucional tiene una relación directa con el precio. En el actual escenario, pese a la persistencia de los reembolsos, la intermitencia en el interés corporativo refleja que no todo el apetito por el token ha desaparecido.
Por otra parte, los movimientos de billeteras de gran volumen pertenecientes a las ballenas de Ethereum transmiten señales mixtas al público. Informes de la firma Lookonchain revelaron que una cuenta nueva retiró más de 17.600 ETH desde la plataforma Binance. Los analistas interpretaron esta transferencia millonaria de $28.58 millones como una clara estrategia de compra de oportunidad.
Las ventas de las ballenas antiguas de Ethereum y las liquidaciones aceleran la volatilidad
De forma simultánea, una dirección de almacenamiento que permaneció inactiva durante 7 años vendió cerca de 27.500 unidades del token. El inversor veterano liquidó sus tenencias por un valor aproximado de $44.84 millones en stablecoins. A pesar de la venta masiva, el operador histórico logró materializar una ganancia neta estimada en $39.1 millones.
El uso excesivo de herramientas de apalancamiento financiero también introdujo factores de estrés adicionales para la cotización de la moneda virtual. Un operador de gran volumen experimentó la liquidación total de una posición en largo de 25x, perdiendo millones de dólares. Estas liquidaciones forzadas y la reactivación de cuentas antiguas suelen mermar temporalmente la confianza generalizada de los inversores minoristas.
En líneas generales, las opiniones de los analistas de Wall Street permanecen divididas respecto al próximo movimiento direccional de la criptomoneda.
