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Espacio patrocinadoDurante la jornada de cierre del Web Summit Rio 2026, Will Abbey, Director Comercial de Arm, profundizó sobre la gran evolución estratégica de la IA. En su ponencia abordó cómo la infraestructura de IA está redefiniendo los paradigmas de consumo energético y eficiencia en los centros de datos globales.
Es importante remarcar que el modelo de negocio de Arm se había mantenido tras bambalinas, licenciando su arquitectura a terceros para que estos diseñaran sus propios componentes. Sin embargo, la irrupción de la inteligencia artificial ha alterado las prioridades de la industria y ha impulsado a la compañía a asumir un rol directo en la fabricación de sus propios chips de computación, entrando de lleno en el mercado como fabricante.
Arm relata en el Web Summit Rio su giro estratégico hacia la fabricación de chips
La transición de Arm hacia la producción directa de chips responde a una necesidad del mercado de diversificar las opciones disponibles en plena expansión de la infraestructura de IA. Según Abbey, este movimiento no busca desplazar a sus socios tradicionales, sino ampliar las vías de acceso a su tecnología:
«Hemos ampliado la capacidad de lo que hacemos y hemos añadido los chips como otra vía para que las empresas individuales accedan a la tecnología de Arm. No diría que estamos compitiendo, sino que estamos proporcionando a la industria más opcionalidad, más flexibilidad», remarcó el ejecutivo.
Esta postura sitúa a la empresa en una posición dual, colaborando estrechamente con gigantes tecnológicos como Nvidia, Microsoft y Google a través del licenciamiento de su propiedad intelectual, mientras que de manera simultánea ofrece soluciones de hardware integradas que compiten en el mismo ecosistema.

Rendimiento y eficiencia energética: El verdadero cuello de botella
Uno de los temas centrales de la discusión fue la sostenibilidad operativa de los centros de datos destinados a la IA. Abbey señaló que la industria ha comenzado a comprender que el crecimiento de la IA no puede sostenerse únicamente incrementando la capacidad bruta o construyendo más centros de datos de manera indiscriminada.
Para Arm, cuya trayectoria de 35 años se inició resolviendo las restricciones de consumo de energía en la telefonía móvil, la eficiencia energética es un factor crítico e ineludible en el diseño moderno.
«Reconociendo que la energía no es gratuita, hay que desarrollar la computación para que sea lo más eficiente posible en cuanto a rendimiento, pero contenida dentro de un presupuesto energético. La industria necesita unirse con la idea de que los sistemas, ya sea en cuanto a racks, de placa o de centro de datos, necesitan ser eficientes, ya que la energía no es gratuita», subrayó.
Métricas de uso: más allá del consumo de tokens
El debate sobre cómo medir el retorno de inversión y la adopción real de la IA también fue analizado en este foro del Web Summit Rio. Frente a la tendencia de evaluar el éxito mediante el volumen de tokens consumidos o generados, Abbey argumentó que el enfoque corporativo debe orientarse hacia los resultados comerciales tangibles y medibles, como los tiempos de ejecución, la tasa de errores o la adición de funciones en el desarrollo de software.
«Tendemos a pensar en los tokens como el insumo, no como el resultado. Las empresas están más enfocadas en resultados comerciales medibles, por lo que contar el número de tokens que se están generando no creo que sea una forma efectiva de medir la eficacia», enfatizó el ejecutivo.
Geopolítica, regulación y el futuro de los centros de datos
La expansión de la IA ha adquirido una dimensión geopolítica evidente, donde los gobiernos buscan asegurar el suministro de componentes y proteger la soberanía de los datos. Al mismo tiempo, el rechazo público hacia la construcción de nuevos centros de datos por su impacto ambiental y de consumo eléctrico local ha generado debates regulatorios globales.
Abbey concluyó que la resolución de estas tensiones requiere una acción coordinada entre el público, las corporaciones y los legisladores para establecer políticas que mitiguen los riesgos sin frenar la innovación tecnológica.
«Se trata de políticas, pero políticas que no asfixien la creación y la innovación; políticas que protejan los datos de los consumidores, políticas que nos protejan a ti y a mí, a todos nosotros como consumidores, pero que permitan que la innovación tenga lugar», concluyó.
