Mientras el mercado se mueve, la información oportuna marca la diferencia → Recibe actualizaciones en nuestro canal oficial de WhatsApp.
El crecimiento de las stablecoins se ha convertido en uno de los fenómenos más relevantes dentro del ecosistema financiero digital. Sin embargo, detrás de esta expansión surge una paradoja que podría redefinir las expectativas del mercado.
Un reciente informe de JPMorgan plantea que el aumento en el uso de stablecoins no necesariamente se traducirá en una expansión equivalente de su capitalización de mercado, cuestionando algunas de las proyecciones más optimistas del sector.
La velocidad de circulación cambia la lógica del crecimiento
El análisis liderado por Nikolaos Panigirtzoglou introduce un concepto clave: la velocidad de circulación. Este indicador mide la frecuencia con la que una misma stablecoin se utiliza en transacciones dentro de un periodo determinado.
Según el informe, esta velocidad ha aumentado de forma significativa en 2026, lo que implica que una cantidad relativamente estable de capital puede sostener un volumen creciente de actividad.
En otras palabras, el sistema se vuelve más eficiente. A medida que las stablecoins se integran en sistemas de pago, su uso se intensifica sin necesidad de que crezca proporcionalmente la base monetaria.
Los analistas sostienen que esta eficiencia podría actuar como un límite natural al crecimiento de la capitalización total del mercado, incluso en escenarios donde la adopción continúe expandiéndose.
Crecimiento acelerado, pero con límites estructurales
Los datos muestran una expansión relevante. La capitalización de mercado de las stablecoins ha aumentado en casi $100.000 millones en el último año, superando los $300.000 millones en total.
Al mismo tiempo, el volumen de transacciones ha alcanzado niveles elevados, con estimaciones cercanas a $17.2 billones anuales, lo que refleja un uso cada vez más intensivo de estos activos.
Este crecimiento ha sido más rápido que el del mercado cripto en general, lo que sugiere que las stablecoins están evolucionando más allá de su rol tradicional como instrumento de trading o colateral.
Sin embargo, JPMorgan advierte que este dinamismo no implica necesariamente una expansión ilimitada. De hecho, el banco mantiene una postura cautelosa frente a proyecciones que sitúan el mercado en $1 billón, estimando un rango más conservador de entre $500.000 y $600.000 millones para 2028.
Pagos, regulación y una nueva fase para las stablecoins
El aumento en el uso de stablecoins está estrechamente vinculado a su adopción como medio de pago. Tras la aprobación de la ley GENIUS en Estados Unidos, el volumen de transacciones ha mostrado una aceleración notable, especialmente en pagos entre consumidores y comercios.
Además, regiones como Asia continúan liderando este crecimiento, consolidando el papel de las stablecoins como infraestructura financiera global.
En este contexto, el análisis de JPMorgan sugiere que el mercado está entrando en una fase más madura. La expansión ya no depende únicamente de la emisión de nuevos activos, sino de la eficiencia con la que estos circulan dentro del sistema.
La conclusión es clara: el futuro de las stablecoins no se medirá solo por su tamaño, sino por su utilidad. Y en ese proceso, la velocidad de circulación podría convertirse en el factor determinante que limite, y al mismo tiempo impulse, su evolución dentro del sistema financiero digital.
