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El fracaso de las negociaciones de paz entre Estados Unidos e Irán se convirtió en la antesala para una escalada mayor del conflicto. El presidente Donald Trump anunció el bloqueo total del Estrecho de Ormuz como medida de represalia contra las autoridades persas. Todo este tablero dibuja una inminente reanudación de las hostilidades entre estas naciones.
Tras sus amenazas, Trump aclaró que todos los buques de mercancías con destinos o salida de puertos iraníes serán neutralizados. Se trata de una medida dura que los gobernantes iraníes ya anunciaron que responderán.
Citando fuentes locales, la cadena Tasnim aseguró que las contramedidas de Irán podrían ser el cierre del estrecho de Bab el-Mandeb, otra arteria marítima sensible en la región.
Los mandos persas amenazaron que cualquier ataque contra los puertos iraníes desatará represalias inmediatas. En ese sentido, «ningún puerto del Golfo Pérsico y del Mar de Omán podrán considerarse seguros», exclamaron. Mientras tanto, la movilización de equipos militares por parte de Estados Unidos hacia la región continúa.
Según datos recientes de rastreo, el portaaviones USS George H. W. Bush cruzó hace pocas horas el estrecho de Gibraltar. Este sería el tercer portaaviones estadounidense que se hace presente en la región para la inminente reanudación de las hostilidades. Paralelamente, las autoridades de Israel también se preparan activamente para reanudar sus ataques.
El Estrecho de Ormuz es el centro de la disputa
Según los delegados estadounidenses en Islamabad, las negociaciones de paz fracasaron por la negativa de Irán de renunciar a su programa nuclear. Sin embargo, otros elementos como el control del Estrecho de Ormuz pesaron notablemente en esta ecuación.
El propio presidente Trump propuso públicamente la administración conjunta de las comisiones en la arteria marítima junto con Irán. Pero Teherán se negó categóricamente.
Este fue un motivo más para que los delegados norteamericanos abandonaran la mesa de negociaciones. La movilización de tropas y el abandono de la mesa sugieren que el reinicio de los ataques es inminente, aunque también podría ser una táctica de presión. Lo cierto del caso, es que hasta ahora esto no parece funcionar con los mandos iraníes.
La parte sencilla de predecir las consecuencias de esta escalada en los mercados es asegurar que serán enormes. No obstante, la magnitud de las mismas es imposible de determinar.
La crisis en los mercados asiáticos es gigantesca y el FMI, que inicia su reunión periódica este lunes, asegura que podría desatarse una recesión global como consecuencia de la inflación energética.
En un reciente trabajo de Financial Times, la directora del FMI, Kristalina Georgieva, fue particularmente sensata. Aseguró que incluso en el escenario más optimista el FMI también degrada las expectativas globales de crecimiento económico.
Expertos de Barclays, citados en el mismo reporte, alertan que los bancos centrales no tardarán en iniciar medidas de emergencia en política monetaria.
El peor de los escenarios
Un elemento que no se debe pasar por alto es que incluso con un acuerdo de paz inmediato, las condiciones no mejorarán en el corto plazo. El daño a importantes infraestructuras, así como los despidos masivos en países de Asia llevarán su tiempo en sanar. Básicamente, detener la guerra en este punto no sería una noticia buena, sino la menos mala.
Entretanto, el peor escenario es realmente una pesadilla. El ya nombrado cierre del Estrecho de Bab el-Mandeb podría ser el golpe de gracia para una recesión global. Hasta ahora no está claro si los hutíes de Yemen tienen la capacidad para bloquear esta arteria vital, pero de hacerlo, el juego se cierra completamente.
Básicamente, Irán cogería por el cuello la economía global y cada día que se extienda el doble cierre sería de enormes daños.
Para Estados Unidos existen tres alternativas. La primera de ellas es una operación terrestre de ocupación de Irán y cambio de régimen por vías militares. Para esta sería indispensable el apoyo de socios de la OTAN. La segunda opción es negociar con Irán y ceder algunos puntos críticos.
Una tercera opción es una medida genocida como la prometida por Trump cuando amenazó con «borrar toda una civilización en una noche». Las tres opciones tienen un costo enorme y el «mientras tanto» se convierte en el desangre contante y acelerado de la economía mundial y los mercados.
