Crisis energética en Asia: Japón reactiva el uso de carbón

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La parálisis del suministro en el Estrecho de Ormuz ha provocado una crisis que empuja a los países de Asia hacia una economía de guerra energética. El gobierno de Japón anunció que levantará temporalmente las restricciones a sus plantas de carbón más antiguas e ineficientes. Esta medida busca mitigar el riesgo de apagones ante el corte de flujos de gas y petróleo desde Oriente Medio.

De tal manera, la administración de la primera ministra Sanae Takaichi priorizará la seguridad del suministro por encima de los objetivos de emisiones de CO2. Las plantas que operaban al 50% de su capacidad podrán funcionar a plena potencia a partir de abril, según reportes. Por lo tanto, el país espera sustituir el consumo de unas 530.000 toneladas métricas de GNL anualmente.

Es importante destacar que Japón depende de Oriente Medio para el 90% de su petróleo y el 10% de su gas natural. Al girar hacia el carbón, el país busca proveedores más estables como Australia, Indonesia y Canadá. Este problema se extiende rápidamente en toda la región y algunos países menos preparados serán los más afectados.

Algunos reportes señalan que el gas y el petróleo de las reservas japonesas ya están fluyendo hacia el mercado. De este modo, si el conflicto con Irán no se detiene, puede afirmarse que este y otros países dependientes de las importaciones de crudo enfrentan una cuenta regresiva crítica.

Consultado por Japan Times, el ministro de Exteriores de Singapur, Vivian Balakrishnan, ofreció su apreciación sobre este contexto de crisis energética en Asia. «La vulnerabilidad es conocida, pero nunca ha sido probada al extremo que está siendo probada hoy», remarcó.

La crisis refuerza la vuelta al proteccionismo en Asia

La crisis no se limita a las islas japonesas, sino que se extiende por todo el sudeste asiático. Filipinas declaró una emergencia energética nacional ante el peligro inminente de un suministro críticamente bajo de electricidad. De igual modo, Corea del Sur activó un grupo de trabajo económico de emergencia para prepararse ante escenarios adversos prolongados.

Asimismo, el déficit de combustible está forzando medidas drásticas en países como Pakistán y Bangladesh, donde las colas para cargar los tanques son kilométricas. Peter Mumford, jefe para el Sudeste Asiático de Eurasia Group, advirtió sobre la situación vulnerable de la región frente al conflicto en el Golfo.

«La región está enormemente expuesta a un conflicto prolongado y al choque global de precios de la energía», comentó al JT. Esta situación ha provocado que naciones como Indonesia impongan impuestos a la exportación de carbón para asegurar su propio consumo.

Es importante tener en consideración que este entorno está reactivando políticas propias de la era de la pandemia, incluyendo posibles restricciones a la actividad económica. En palabras de expertos de Barclays, el impacto en la actividad económica podría ser «asombroso» si las interrupciones persisten. Generalmente, estos periodos de escasez extrema derivan en cierres industriales forzosos para priorizar el suministro a los hogares y servicios críticos.

Según un reciente trabajo de CriptoTendencia, más de un tercio de los 500.000 restaurantes de la India enfrentan cierres parciales o totales por falta de gas desde mediados de marzo. Esto podría tener un impacto significativo en la economía del país al poner en riesgo unos 8.5 millones de empleos.

Impacto en los precios y la geopolítica del crudo

Como consecuencia de todo esto, la carrera por asegurar suministros ha impulsado el precio del carbón térmico en Australia hasta los $135 por tonelada. Mark Gresswell, director de Commodity Insights, señaló que «el cambio incremental de combustible probablemente se traducirá directamente en un soporte de precios».

Mientras el mercado de GNL continúe volátil, la demanda de carbón mantendrá un suelo firme y potencialmente alcista en los mercados marítimos.

  • India: el primer ministro Narendra Modi comparó la crisis energética actual en Asia con la pandemia y ha recurrido a crudo ruso con primas elevadas.
  • Tailandia: el gobierno eliminó el tope de precios al diésel tras gastar $32 millones diarios en subsidios insostenibles.
  • Criptomonedas: la crisis energética en Asia podría afectar la rentabilidad de las granjas de minería de Bitcoin en la región debido al aumento de las tarifas eléctricas.

En líneas generales, la seguridad energética ha superado a la agenda climática en las prioridades de los líderes asiáticos. Los próximos meses serán críticos para determinar si las reservas nacionales son suficientes para evitar un colapso industrial de gran escala.

Alejandro Gil
Alejandro Gil
Alejandro es periodista especializado en la cobertura del mundo financiero.

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