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Cuando los fondos cotizados en bolsa llegaron al mercado hace más de tres décadas, prometían una revolución silenciosa. Su objetivo era replicar índices de referencia con la misma facilidad de negociación que las acciones. Así nació la era de la inversión pasiva. Pero el mundo de las finanzas rara vez permanece estático, y la próxima evolución ya está en marcha, especialmente por el ritmo con el que crecen los ETF activos.
Los inversores están utilizando estos productos para algo más que seguir índices. Según un análisis de Goldman Sachs Asset Management, la demanda se está desplazando hacia instrumentos que buscan superar a los índices de referencia. Esto incluye generar ingresos estables y cubrir riesgos dentro de las carteras.
«Los clientes quieren más opciones en el espacio de los ETF», explica Brendan McCarthy, responsable global de distribución de ETF en Goldman. El estratega agrega que estos productos «buscan intentar batir al mercado, no solo seguirlo».
En un contexto donde la saturación de productos pasivos ha comprimido los márgenes y las expectativas de retorno, el giro hacia la gestión activa dentro de estos vehículos plantea una pregunta inevitable: ¿estamos ante el principio del fin de la hegemonía pasiva?
En cualquier caso, el ritmo con el que crecen los ETF activos actualmente permite a expertos e inversores coincidir en que el mercado podría estar entrando en una nueva etapa.
Los ETF activos crecen un 53% anualmente
Las cifras recopiladas por Morningstar y Goldman no dejan espacio para dudas. Los ETF activos a nivel mundial acumulaban cerca de $1.8 billones en activos al cierre de 2025, con una tasa de crecimiento orgánico del 53% durante el año pasado. En términos globales, los flujos hacia ETF activos, medidos como porcentaje de activos, fueron aproximadamente cuatro veces más fuertes que los dirigidos a ETF pasivos.
En Estados Unidos, el fenómeno es aún más pronunciado. Casi un tercio de todos los flujos hacia ETF durante 2025 se destinaron a fondos activos, el doble de la participación registrada en 2022. Además, más del 85% de los nuevos ETF lanzados en el país fueron estrategias activas.
La fotografía es clara: el apetito por la gestión activa en formato ETF ha dejado de ser una tendencia marginal para convertirse en una corriente principal dentro del mercado.
McCarthy identifica tres pilares fundamentales que explican el éxito sostenido de los ETF tradicionales: accesibilidad, transparencia y costos relativamente bajos. Sin embargo, los inversores actuales buscan algo más que replicar índices. «Muchos no se contentan con solo capturar beta o rendimiento de seguimiento de mercado», señala.
El estratega remarca que estos «quieren buscar retornos que superen al mercado, lo que llamamos alfa. También quieren usar ETF para resolver desafíos de cartera, incluyendo generación de ingresos y mitigación de riesgos».
Las dos principales categorías de crecimiento en el sector
El analista asegura que el crecimiento de los ETF activos se concentra en dos principales categorías:
- ETF de ingresos por derivados: diseñados para generar flujos de ingresos relativamente estables mientras mantienen cierto potencial de crecimiento a través de exposición a renta variable. Los inversores en edad laboral suelen utilizarlos para complementar ingresos regulares, mientras que los jubilados los emplean con frecuencia como sustituto parcial de ingresos laborales.
- ETF de resultado definido (buffer ETF): concebidos para gestionar el riesgo de caída mientras mantienen cierta exposición al alza del mercado. Utilizan opciones para proporcionar un colchón predeterminado que limita las pérdidas del fondo hasta un nivel establecido. A cambio de esta protección, los inversores aceptan un límite en su participación en las subidas del mercado.
El despegue tardío de la renta fija activa
Históricamente rezagados respecto a sus equivalentes de renta variable, estos productos han comenzado a ganar tracción de manera significativa. McCarthy atribuye esta adopción tardía a factores como la naturaleza más compleja de los mercados de renta fija y el tiempo que los gestores necesitaron para adaptarse a la estructura más transparente de los ETF.
«Los inversores no quieren tener que comprar 500 bonos uno por uno; quieren comprar un símbolo», explica McCarthy. A medida que los ETF de renta fija han crecido, han obligado a los operadores a desarrollar tecnología capaz de comprar y vender cientos o miles de bonos simultáneamente. Esta evolución en la estructura del mercado permite el desarrollo de nuevos productos, además de mejorar la liquidez y reducir los spreads.
En cuanto al futuro, McCarthy apunta a un territorio aún poco explorado: los activos privados. «Es temprano, muy temprano, pero los activos privados son un área donde la tecnología de ETF aún no ha irrumpido realmente», señala.
