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Los mercados globales se encuentran en un punto crítico donde la geopolítica y la disrupción tecnológica reconfiguran las valoraciones de los activos en tiempo real. Mientras el Estrecho de Ormuz permanece bloqueado y el petróleo Brent se aproxima a los $100 por barril, el tablero de inversión se divide entre la vulnerabilidad del sector tecnológico y la nueva ventaja competitiva de la industria física norteamericana. ¿Significa esto que se debe volver a las acciones estadounidenses?
Tras jornadas bursátiles marcadas por el impacto de drones en instalaciones energéticas y la amenaza de DeepSeek V4 sobre el Nasdaq, las interrogantes se multiplican. Para los inversores, el problema ya no es solo cómo protegerse, sino también quién puede capitalizar este nuevo escenario de caos estructural.
En esta entrega de Mesa de Estrategia se repasan algunos factores determinantes en los mercados. Además, se analizan las recomendaciones de expertos de distintas instituciones sobre las estrategias más convenientes para invertir en el contexto actual.
Las acciones químicas estadounidenses se presentan como nuevos refugios
En un giro inesperado, las tensiones en Medio Oriente han convertido a las empresas químicas estadounidenses en un refugio de crecimiento. Patrick Cunningham, analista de Citi, elevó la calificación de Dow de neutral a comprar, incrementando el precio objetivo de $28 a $40.
La tesis de Cunningham, citada por CNBC en sus notas a clientes, sostiene que el conflicto en Irán y el cierre del Estrecho de Ormuz están presionando a los competidores asiáticos y europeos mediante el aumento de los costos de las materias primas. Este contexto se refleja en factores como la expansión de márgenes en algunos sectores industriales de Estados Unidos.
En particular, mientras los productores de Europa y Asia enfrentan interrupciones en el suministro de GNL y elevados costos energéticos, Dow se beneficia de una dinámica de exportación favorable en cadenas como las olefinas y poliolefinas, explica el analista.
También subraya que, incluso si la tensión geopolítica disminuye, los cuellos de botella logísticos y los costos de seguros mantendrán los precios elevados durante meses. A largo plazo, el analista de Citi prevé que el riesgo en Medio Oriente elevará el valor de los activos industriales en América del Norte, alejando proyectos de inversión de las zonas de conflicto.
Esto sugiere que el contexto actual podría favorecer, durante los próximos meses, a las acciones estadounidenses vinculadas a los sectores industrial y energético.
El «reloj de arena» de JPMorgan y sus dos escenarios para el conflicto
Los estrategas de JPMorgan han simplificado la incertidumbre actual en dos rutas posibles. Advierten que, si para este domingo no hay una resolución diplomática, los activos de riesgo podrían enfrentar una «venta masiva agresiva».
- Escenario de resolución corta: basado en una victoria militar estadounidense rápida o en una solución diplomática, aunque consideran más probable la primera. Esto aliviaría la presión sobre las acciones, pero mantendría la volatilidad en las materias primas.
- Escenario de conflicto prolongado: si Estados Unidos no logra una victoria rápida y se ve obligado a una guerra terrestre para reabrir el Estrecho de Ormuz, JPMorgan advierte que podría tratarse de un conflicto de varios años. En ese escenario, la recomendación sería mantener posiciones largas en energía y posiciones cortas en el mercado accionario general.
«Si llegamos al domingo sin resolución, pensamos que los activos de riesgo verán una liquidación más agresiva», señaló el equipo de JPMorgan citado en un informe separado de CNBC.
La estrategia para un posicionamiento inmediato
Con el WTI subiendo un 7% hasta los $93,23 y el Brent acercándose a los $100, las alternativas para los inversores se centran en la resiliencia operativa. Esto incluye movimientos estratégicos hacia algunos sectores clave:
- Exposición directa a energía: JPMorgan sugiere vehículos como el United States Oil Fund (USO) y el First Trust Natural Gas ETF (FCG). El gas natural, en particular, se ha convertido en un activo crítico ante la imposibilidad de reiniciar instalaciones industriales intensivas en energía en Europa.
- Aprovechar la reforma del suministro: como señaló Cunningham de Citi, el cierre de activos industriales obsoletos en China debido a la escasez de energía podría acelerar cambios en la oferta global, beneficiando a las empresas estadounidenses con balances sólidos y acceso a gas más barato.
- Criterio de seguridad energética: las compañías que no dependen de la logística del Estrecho de Ormuz para obtener materias primas están cotizando con una prima de seguridad que el mercado apenas comienza a valorar.
El contexto y los dilemas que enfrentan los inversores
El mercado ha dejado de comportarse como un bloque homogéneo. Mientras el Nasdaq sufre por la eficiencia de la IA china y el software tradicional pierde terreno, la economía vinculada a materiales y energía de América del Norte está encontrando un nuevo escudo defensivo gracias a factores geográficos.
La advertencia del secretario de Energía, Chris Wright, a CNBC sobre la falta de preparación para escoltas militares inmediatas sugiere que el techo del petróleo podría no haberse alcanzado todavía. En este entorno, la apuesta más sólida no parece ser el crecimiento futuro, sino la seguridad del suministro en el presente.
