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Espacio patrocinadoLas tensiones geopolíticas en Medio Oriente volvieron a sacudir los mercados energéticos luego de que el nuevo líder supremo de Irán, Mojtaba Khamenei, defendiera el cierre del Estrecho de Ormuz como una herramienta estratégica para presionar a sus enemigos.
La declaración, realizada en su primera intervención pública desde que asumió el poder, provocó nuevas subidas en el precio del petróleo y elevó el temor a una crisis energética global.
El Estrecho de Ormuz vuelve al centro del riesgo energético
El Estrecho de Ormuz es uno de los puntos más críticos del comercio energético mundial. Cerca de una quinta parte del petróleo global atraviesa este estrecho corredor marítimo que conecta el Golfo Pérsico con el océano Índico.
Desde el inicio del conflicto regional, el transporte de crudo por esta vía prácticamente se ha detenido, generando presión inmediata sobre los mercados energéticos.
Tras las declaraciones de Khamenei, el petróleo extendió sus ganancias en los mercados internacionales. Funcionarios iraníes ya habían advertido que el precio del barril podría escalar hasta los 200 dólares, un escenario que dispararía los costos energéticos globales y reavivaría presiones inflacionarias en múltiples economías.
El nuevo líder de Irán endurece su postura
Mojtaba Khamenei asumió como líder supremo el 9 de marzo, luego de que su padre, el ayatolá Ali Khamenei, muriera durante ataques aéreos atribuidos a fuerzas estadounidenses e israelíes contra infraestructura militar iraní.
Durante el ataque también resultó herido el propio Mojtaba Khamenei, quien ahora lidera el país en uno de los momentos más tensos para la región en décadas.
En su discurso televisado, el líder iraní adoptó un tono desafiante. Además de respaldar el cierre del Estrecho de Ormuz, exigió el cierre inmediato de las bases militares estadounidenses en Medio Oriente y advirtió que esas instalaciones podrían convertirse en objetivos militares.
También prometió que Irán vengará lo que describió como la sangre de sus «mártires».
Analistas consideran que el nuevo líder podría adoptar una postura aún más dura que la de su padre, reforzando la línea más conservadora dentro del sistema político iraní.
Escalada militar y presión sobre los mercados
Mientras tanto, el conflicto sigue intensificándose. Ataques aéreos y marítimos se han incrementado durante la última semana, tanto por parte de fuerzas estadounidenses e israelíes como por parte de Irán, que ha respondido con ataques contra buques petroleros en o cerca del Estrecho de Ormuz.
El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, advirtió que el país aún no está preparado para escoltar petroleros que intenten atravesar la zona de conflicto, lo que complica aún más la logística del comercio energético.
A pesar de la escalada, sigue sin estar claro si Washington busca provocar un cambio de régimen en Teherán. Expertos en seguridad internacional señalan que los ataques aéreos por sí solos difícilmente lograrían desestabilizar el liderazgo iraní.
Por ahora, los mercados energéticos permanecen en máxima alerta. Con el Estrecho de Ormuz prácticamente paralizado y el conflicto militar intensificándose, el petróleo vuelve a posicionarse como uno de los principales termómetros del riesgo geopolítico global.
