Mientras otros mercados cierran, existen instrumentos que operan 24/7 → Descubre los índices sintéticos.
Espacio patrocinadoHistóricamente, los códigos de honor se caracterizaron por el respeto del público general hacia las víctimas de los distintos bandos de un conflicto. Sin embargo, ese principio comienza a tensionarse con el ascenso de los mercados de predicción. Tras la muerte del Ayatolá Alí Jamenei durante los bombardeos en Irán, plataformas como Polymarket y Kalshi enfrentan una crisis de legitimidad.
El debate amenaza con redefinir los límites de lo que es «tradeable» dentro del sistema financiero moderno. En términos simples, surge una pregunta incómoda: ¿es ético lucrarse con el desenlace de un conflicto armado o con el asesinato de un líder político? Esa es la interrogante central que plantea un reciente análisis de Bloomberg.
Mientras los bombardeos marcaban la agenda informativa, miles de millones de dólares en volumen de trading se dirigieron hacia contratos vinculados al futuro político de Irán. Lo que algunos describen como «cobertura de riesgo» -por ejemplo, para empresas de logística o petroleras- otros lo consideran un incentivo perverso para el uso de información privilegiada y la desestabilización.
De esta manera, la posibilidad de obtener ganancias en escenarios donde civiles pierden la vida abre una tensión evidente entre la lógica de mercado y los principios éticos. El asunto adquiere mayor dimensión cuando estas dinámicas se desarrollan en plataformas asociadas a tecnologías como la blockchain, que se presentan como herramientas de transparencia y descentralización.
La crisis ética de las principales plataformas de predicción
El tratamiento de la muerte de Jamenei evidenció diferencias marcadas entre plataformas reguladas y offshore, según el citado reporte. El foco se centra en Polymarket y Kalshi, dos de los principales actores de este mercado.
Polymarket, con una valoración estimada en $9.000 millones, opera fuera de la supervisión directa de Estados Unidos. La plataforma gestionó más de $529 millones en contratos relacionados con el momento de los ataques.
El mercado que preguntaba si Jamenei dejaría de ser Líder Supremo resolvió como «Sí», lo que generó cuestionamientos sobre patrones de apuestas provenientes de cuentas nuevas que podrían haber contado con acceso a información sensible.
Por su parte, Kalshi, valorada en aproximadamente $11.000 millones y regulada por la CFTC, intentó aplicar una «cláusula ética»: en caso de fallecimiento del líder, las posiciones se liquidarían al último precio negociado antes del evento, en lugar de resolverse como una victoria binaria.
Sin embargo, problemas en la ejecución llevaron a su CEO, Tarek Mansour, a reembolsar $2.2 millones en pérdidas netas y comisiones debido a la confusión generada entre los usuarios.
Los defensores de estos mercados, incluido Mansour, argumentan que los cambios de liderazgo en regímenes autocráticos influyen directamente en los precios del petróleo y en la estabilidad internacional, lo que otorgaría a estos contratos un propósito económico legítimo.
No obstante, autoridades israelíes ya presentaron en febrero los primeros cargos criminales vinculando apuestas en mercados de predicción con el presunto uso de inteligencia militar clasificada, elevando la dimensión legal del debate.
La reacción política interna en los Estados Unidos
El comportamiento observado en estos mercados no pasó desapercibido en el ámbito político estadounidense. La reacción ha sido contundente. Senadores demócratas, encabezados por Adam Schiff, solicitaron a la CFTC un endurecimiento inmediato de las reglas aplicables a contratos vinculados a guerras y asesinatos.
La agencia reguladora de contratos de futuros de commodities enfrenta presión para responder en un contexto marcado por un conflicto real. El senador Chris Murphy trabaja en una propuesta legislativa para prohibir lo que define como «mercados corruptos y desestabilizadores», donde actores con acceso privilegiado podrían inclinar el resultado a su favor.
La industria de predicción ha defendido su modelo como una herramienta basada en la «sabiduría de las masas» y libre de intermediarios. Sin embargo, el caso de Irán muestra que cuando el evento subyacente es la violencia, la lógica puramente financiera puede generar consecuencias difíciles de justificar socialmente.
El análisis de Bloomberg concluye que los mercados de predicción atraviesan uno de sus momentos más críticos. Si no logran demostrar que pueden operar sin incentivar la violencia ni el uso de información clasificada, la presión política podría derivar en restricciones severas o en la limitación de estos contratos a ámbitos menos sensibles, como eventos deportivos o indicadores económicos.

















