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La energética francesa Engie analiza incorporar minería y almacenamiento de Bitcoin en su mayor proyecto solar global, ubicado en el noreste de Brasil, en un contexto donde el exceso de generación renovable comienza a presionar la rentabilidad del sector. En varias regiones, la producción supera la capacidad de las redes eléctricas y obliga a recortes pese a contar con infraestructura disponible.

En ese entorno, la minería de Bitcoin empieza a perfilarse como una alternativa para canalizar energía no absorbida y mejorar el desempeño económico de grandes complejos solares, ampliando su presencia dentro del debate sobre eficiencia y sostenibilidad del sistema eléctrico.

El desafío del exceso renovablez

El proyecto Assu Sol, con una capacidad instalada de 895 MWp, inició operaciones comerciales recientemente, aunque su rendimiento se ha visto limitado por restricciones aplicadas para equilibrar la red eléctrica brasileña. Estas medidas reducen la generación cuando la infraestructura no puede absorber toda la electricidad producida, un fenómeno conocido como curtailment energético.

De acuerdo con un reporte de Reuters, Eduardo Sattamini, gerente de Engie en Brasil, señaló que la compañía evalúa alternativas para generar demanda local y mejorar la rentabilidad del complejo, entre ellas centros de datos orientados a la minería de Bitcoin y sistemas de almacenamiento vinculados al activo digital.

El problema no es aislado. Desde 2023, el rápido crecimiento de plantas solares y eólicas en Brasil, junto con la expansión de la generación distribuida y una demanda moderada, ha provocado pérdidas multimillonarias en el sector debido a energía que no logra comercializarse.

Minería de Bitcoin como demanda flexible

La minería de Bitcoin se distingue de otros usos industriales por su capacidad de adaptarse a la disponibilidad energética. Esto permite activar equipos cuando existe excedente eléctrico y reducir su operación cuando la red requiere estabilidad.

Bajo ese esquema, los centros de minería pueden actuar como consumidores dinámicos capaces de absorber energía que, de otro modo, se desperdiciaría. Para las compañías eléctricas, el modelo abre la posibilidad de transformar un desafío operativo en una fuente adicional de ingresos, especialmente en regiones con alta producción renovable.

Por ahora, Engie indicó que el proyecto permanece en fase de evaluación y que su eventual desarrollo tomaría varios años. La empresa también analiza posibles socios o compradores interesados en participar en estas soluciones energéticas digitales.

Energía renovable y economía digital

El movimiento de Engie se inscribe en una tendencia creciente que conecta infraestructura energética y activos digitales. A medida que la capacidad renovable aumenta a nivel global, el reto deja de centrarse únicamente en generar electricidad limpia y pasa a enfocarse en cómo utilizarla de forma eficiente cuando la demanda tradicional no es suficiente.

En ese marco, analistas sostienen que la minería de Bitcoin podría asumir un rol como estabilizador económico para proyectos renovables, al ofrecer una demanda inmediata y cercana a las fuentes de generación.

Si este tipo de iniciativas prospera, la percepción de la minería dentro del debate energético podría cambiar. Más que una actividad intensiva en consumo eléctrico, comenzaría a verse como una herramienta para optimizar excedentes renovables y fortalecer la sostenibilidad financiera del sector. La convergencia entre energía e infraestructura digital abriría así una nueva etapa para ambos ámbitos.

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