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Durante la jornada de este jueves, el precio de BTC experimenta un nuevo retroceso que reaviva los temores de una caída más profunda en las próximas horas. Según un análisis reciente de CryptoQuant, la capitulación en Bitcoin alcanza niveles comparables a las pérdidas realizadas de 2021 tras el colapso de Terra. Esta «purga de manos débiles» ya se ubica entre las cinco más agresivas registradas en la historia del activo.

De acuerdo con los datos del informe, alrededor de $2.300 millones salieron del mercado en forma de pérdidas realizadas. Esto implica que numerosos inversores vendieron sus monedas asumiendo pérdidas ante el temor de nuevas caídas.

Un aspecto relevante de estos episodios es que, en ocasiones, marcan zonas de suelo para el precio. Tras una liquidación masiva, el activo puede iniciar una recuperación sostenida. Sin embargo, también existe la posibilidad de un rebote de alivio, es decir, un repunte intenso tras la caída que posteriormente pierde fuerza y da paso a nuevas correcciones.

En cualquier caso, los datos recientes del indicador Net Realized Profit/Loss resultan contundentes. Esta métrica, que mide el valor en dólares de las ganancias o pérdidas bloqueadas cuando los activos se mueven on-chain, ha activado una señal que solo se ha observado en contadas ocasiones en la historia de BTC.

Las pérdidas realizadas en Bitcoin suben con fuerza en 2026.
Las pérdidas realizadas en Bitcoin suben con fuerza en 2026. Fuente: CryptoQuant.

¿Quiénes están al frente de la capitulación en Bitcoin?

El análisis on-chain permite identificar con mayor claridad qué perfiles de inversores están asumiendo estas pérdidas millonarias. A diferencia de lo que sostienen algunos sectores en redes sociales, no parece ser el «smart money» el principal protagonista de esta capitulación. Existen narrativas que apuntan a grandes ballenas e institucionales como responsables de las ventas, pero los datos matizan esa percepción.

Según el estudio citado, la capitulación proviene principalmente de tenedores de corto plazo. En términos simples, se trata de inversores que compraron en zonas elevadas, entre los $80.000 y $110.000, y que ahora enfrentan pérdidas significativas.

Ante la persistencia de las caídas, muchos minoristas sobreapalancados o con menor convicción optan por cerrar posiciones. El miedo a un desplome mayor impulsa ventas apresuradas, incluso cuando la historia de BTC ha mostrado resiliencia en ciclos anteriores.

Por otro lado, los tenedores de largo plazo continúan, en su mayoría, manteniendo sus posiciones. Esto sugiere que la oferta no proviene de las carteras más experimentadas. No obstante, se han registrado movimientos puntuales de algunas direcciones antiguas que participan en procesos de redistribución, aunque sin alterar el patrón general.

¿Rebote de alivio o reversión real?

La gran incógnita es si este episodio dará paso a una reversión sostenida o simplemente a un rebote de alivio. Históricamente, picos extremos de pérdidas realizadas han servido como catalizadores de recuperaciones relevantes.

Recientemente, BTC protagonizó un rebote desde los $60.000 hasta los $71.000 tras un evento de capitulación previo. Sin embargo, ese movimiento no se consolidó como una reversión estructural y el precio volvió a retroceder.

Existe el riesgo de que el escenario actual desemboque en otro rebote temporal dentro de una fase de distribución más amplia. Si la demanda institucional no logra absorber el excedente de oferta, el mercado podría enfrentar un período prolongado de debilidad.

En términos generales, la purga de $2.300 millones ha eliminado una parte considerable del exceso de apalancamiento y del pánico minorista. Sin embargo, para que BTC confirme un cambio de tendencia real, deberá mostrar fortaleza sostenida por encima de los niveles actuales y evitar que este evento de capitulación derive en una fase bajista más extensa.

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